Guayaquil: La falta de electrolineras y los baches limitan al taxi eléctrico

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Guayaquil: La falta de electrolineras y los baches limitan al taxi eléctrico

Desde noviembre circulan 20 carros en la urbe. No pueden ir a Quito, porque en la vía no hay cómo recargarlos

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Servicio. El taxista, Oswaldo Tarari, trata de evitar un bache en Sauces VI. Si cae en el hueco debe volver a alinear las llantas del auto.JIMMY NEGRETE

La imagen de un carro que emite un fogonazo de humo es lo que no se va a observar en un taxi eléctrico. Este beneficio para el medio ambiente es lo que animó a Agustín Guiracocha, Oswaldo Tarira y Ángel Sancho a adquirir un vehículo que no es de combustible, pero a lo largo de la experiencia, de tan solo unos meses, han hallado brechas externas que limitan sacar 100 % de provecho al carro.

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Los choferes solicitan que el Gobierno instale electrolineras en las carreteras y se aumenten las que hay en la ciudad. También piden que las calles reciban constantes mantenimientos, porque los baches dañan la alineación de las llantas.

Los tres conductores son parte de los precursores que manejan los primeros taxis eléctricos que circulan en Guayaquil. “Se han entregado 20 autos eléctricos en la urbe”, dice a EXPRESO Jorge Burbano, gerente general de BYD E-Motors Ecuador S. A.

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Transporte. Agustín Guiracocha, uno de los conductores que es precursor en Guayaquil en ofrecer el servicio de taxi en un carro eléctrico, que no contamina.Jimmy Negrete

La falta de electrolineras ha hecho difícil el trabajo. “En diciembre pasado, que tuve más carreras, traté de mantenerme en el norte, para poder ir a Samanes, donde está la electrolinera y poner 3 dólares de energía, en hacer esa recarga demoré 20 minutos; la carga me duró para 300 kilómetros”, manifestó Guiracocha.

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Por ahora en Guayaquil hay un solo punto donde están las electrolineras, en el parque Samanes. La ATM prometió hacer cuatro más en este año, en los parques Kennedy, ciudadela Ietel, Armada y Stella Maris. Este Diario consultó al Municipio y ATM para saber la fecha exacta de la entrega de esta obra, pero no se recibió la respuesta.

Entre tanto, se mantiene el incentivo de $ 4.000, para animar al taxista a migrar del carro de combustible al eléctrico. Un aporte que los conductores ven positivo, pero piden unir el apoyo económico con las obras de más estaciones de energía.

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El taxista Oswaldo Tarari conduce un carro eléctrico por las calles de Guayaquil.JIMMY NEGRETE

La escasez de estas no se limita a la ciudad. En las carreteras aún no hay alimentadores de energía para los carros. La carga le alcanza para ir y venir a Salinas. Desde Guayaquil hasta esta playa hay 150 kilómetros, pero Guiracocha no tendría la opción de quedarse un fin de semana y recorrer el balneario.

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Ir a la capital del país tampoco es posible por ahora. Tarira detalla que en la ciudad el carro tiene energía para recorrer 320 kilómetros y en carretera 400; y aunque el carro lo recibió recién hace unas tres semanas, aspira a que pronto se instalen las electrolineras en la carretera y en las capitales de cada provincia. “Tengo familia en Quito y me gustaría ir en mi carro, pero no llegaría hasta el destino, porque hasta allá hay 433,1 kilómetros y la carga es de 400 kilómetros. Sin embargo, tenemos la confianza de que pronto se instalen más electrolineras”, dice.

En el caso de Sancho le gustaría ir hasta las playas de Manabí, por respirar otros aires, después de tanto encierro por la pandemia; pero solo hasta Portoviejo hay 195,1 kilómetros. Él recibió el carro el 31 de diciembre de 2020, como no puede disfrutar el carro para viaje, por ahora saca provecho en pagar menos en el mantenimiento del vehículo.

Preferí un carro eléctrico porque no contamina y el mantenimiento cuesta menos. Pero para sacarle más provecho al auto se necesita que existan más electrolineras.

Oswaldo Tarira

taxista

Otro problema que señalaron son las calles con baches. “Si se cae en un hueco grande, inmediatamente hay que llevar el carro a alinear las llantas. Por esto se necesitan constantes mantenimientos en las vías”.

Consideraron que manejan con cuidado para no caer en un hueco; “pero la maniobra es imposible cuando el bache queda tapado por el agua acumulada por la lluvia. Lo mejor es tener calles sin baches”, reitera Sancho.

Los transportistas resaltan, no obstante, que el carro pasó la prueba del agua. Manejaron en las fuertes lluvias sin problema. Guiracocha dice, por ejemplo, que las piezas eléctricas están protegidas, para no ser afectadas por el agua. “Tuve que ir por la vía Daule que estaba llena de agua y pasé sin problema”, indica.

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están en la lista para tener un carro eléctrico. El plan es que hasta julio de 2021 circulen 100, en la urbe.

Un pedido a la Autoridad de Tránsito Municipal (ATM) es que controle los vigilantes acostados. Estos deben tener la altura adecuada; porque los que no cumplen con las medidas técnicas también afectan al carro.

Cada conductor consultado por EXPRESO tuvo una razón diferente para cambiar el automóvil. Guiracocha tiene 25 años como taxista, en ese tiempo cambió tres veces de carro. Se decidió cambiar el último después que fue chocado.

Optó por el carro eléctrico al ver los beneficios económicos, en noviembre de 2020 se convirtió en uno de los primeros taxistas eléctricos que circulan en la ciudad. Con la ayuda de la concesionaria, el Municipio y la ATM tuvo un bono de $ 8.000. Él puso $ 4.500 y así dio la entrada, para pagar un carro que cuesta $ 36.400.

Me gustó el carro porque la electricidad es más económica que la gasolina. Pero no puedo ir de viaje por la falta de electrolineras, además es importante que las calles no tengan baches.

Ángel Sancho

taxista

Para Sancho, el carro se convirtió en una opción de trabajo; al ser despedido por corte de personal. Mientras que Tarari ya debía cambiar su carro que llevaba recorriendo 15 años.

Cuando el pasajero se sube, la primera diferencia que nota es que no se necesita calentar el motor para arrancar, tampoco vibra. Es silencioso, lo que implica que tampoco contamina con ruidos. “Muchos clientes reclaman y dicen: ‘prenda el carro’, luego de recibir la explicación, se ríen”, dice Guiracocha.

Otro beneficio es que en electricidad se gasta entre 90 y 100 dólares al mes, mientras que en gasolina es entre 360 a 420 dólares. “Al calcular el ahorro vi que tendría para pagar la letra. Saqué el carro a cinco años y pago cada mes $ 780. Hay meses en que saco solo $ 600, la pandemia limita la salida de personas, pero completo con la pensión que recibo de jubilado”, relata Guiracocha.

El ahorro también está en el mantenimiento del vehículo. “La revisión es cada 20.000 kilómetros, en el carro de combustible cada 5.000 kilómetros tenía que cambiar aceite, bujías”, señala Tarari. El auto eléctrico solo necesita refrigerante cada dos meses.

Los tres están enfocados en que el carro no contamina y ahorran en el mantenimiento, aunque por ahora se quedaron con el deseo de viajar.