Los conservatorios retoman su ritmo en los salones de clases

  Guayaquil

Los conservatorios retoman su ritmo en los salones de clases

Tras dos años de la pandemia, profesores y alumnos se conocen en persona, luego de reanudar la enseñanza presencial. La virtualidad también los limitó

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Marcelo Pepper con la estudianteIvanna Cun, en clases de violín..Christian Vinueza

Una lejana y agradable entonación de violín ambienta nuevamente los salones de clases. El sonido de un piano, las voces de profesores, los pasos de estudiantes, son los movimientos y la armonía que ahora representan alegría para los conservatorios de música de la ciudad, que parecían olvidados.

Luego de marzo de 2020, la formación musical con clases presenciales que llevaban consigo lo inevitable: el contacto directo y físico entre profesor y estudiante, se perdió durante la batalla contra la pandemia de COVID-19 y se desplazó a lo virtual. Hace dos meses, los conservatorios retomaron lo que tanto anhelaban: la presencialidad.

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Es el reencuentro entre alumnos y profesores, después de dos años de comunicarse solo a través de plataformas digitales; y la satisfacción de docentes al saber que aquel estudiante que no conoció en persona, ahora está sentado frente a él, tocando el piano, en un primer encuentro físico.

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Contacto. Diego Adamus, profesor de piano, con el alumno Diego Jaramillo, en una clase sobre los movimientos que se deben realizar con los dedos sobre el teclado.Christian Vinueza

Diego Adamus, profesor de piano y violonchelo en la Academia de Música Pepper, revive ese momento con una alumna que conoció a través de la pantalla. Lo describe con emoción: “La virtualidad nos ha regalado un aprendizaje importante, pero no se acerca a lo que sentí cuando conocí por primera vez a mi estudiante de piano que empezó precisamente cuando hubo la restricción total de actividades. ¡Fue fabuloso!”, cuenta alegre.

Con el uso de la tecnología, prácticamente las clases (virtuales) se volvieron más personalizadas, motivadoras y llenas de reflexión sobre lo aprendido anteriormente (...).

Patricio Jaramillo, violinista y dueño del conservatorio Niccolo Paganini

Para Elina Félix, dueña y profesora de piano del Conservatorio Federico Chopin, la experiencia fue similar. Considera que si bien la virtualidad la obligó a adaptarse al uso de la tecnología, no se puede comparar con tener al alumno en una clase presencial. “Existen enseñanzas que la virtualidad limitó. Yo necesito el contacto físico para explicarle al estudiante a qué altura debe colocar los hombros para tocar el piano, a qué distancia del instrumento debe situarse”, explica, entusiasmada por el retorno.

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El alumnado también vive con felicidad el regreso a la normalidad. Diego Jaramillo, estudiante de piano de la Academia Pepper, asegura que avanzó considerablemente durante sus clases online, pero prefiere que su profesor esté con él para guiarlo. Añade que las correcciones las puede entender en menor tiempo.

Marcelo Pepper, violinista y fundador de la academia, considera que este punto es muy importante. “Muchas cosas que se solucionan en un segundo gracias a la presencialidad, nos han tomado más tiempo” en la modalidad a distancia. “En una clase virtual no se puede interrumpir al estudiante si ha cometido un error. Hay que esperar a que termine y luego corregirlo”, sostiene.

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Clase. Los niños del conservatorio Niccolo Paganini son los más felices con el regreso a las clases presenciales, para tocar sus inCortesía

“Prefiero que mi profesor me haga las correcciones en el momento. Lo complicado de las clases virtuales es que es muy difícil escuchar mientras estoy tocando el violín”, enfatiza Ivanna Cun, quien siente la necesidad de transmitir lo que para ella fue experimentar el recibir clases por la plataforma Zoom y ahora la tranquilidad que le resulta volver a las clases presenciales.

Hay enseñanzas que la virtualidad limitó. Yo necesito el contacto físico para explicar al estudiante a qué altura debe colocar los hombros para tocar el piano, a qué distancia del instrumento debe situarse

Elina Félix, dueña y profesora de piano del conservatorio Federico Chopin

“He sobrevivido a la virtualidad y soy música”, expresa Elina Félix mientras enumera una serie de artimañas que tuvo que realizar para poder adaptarse. Para enseñar a tocar piano necesitó dos cámaras: una para que enfoque la posición de sus manos y otra para su rostro. Y es que nadie sospechó que, de la noche a la mañana, habría que generar nuevas alternativas para que las medidas de confinamiento y distanciamiento social no afecten a las artes en general.

Digital

Un nuevo programa en lo virtual

Patricio Jaramillo, director del Conservatorio Niccolo Paganini, cuenta que desarrollaron un programa bastante organizado que permitió la adaptación y aprendizaje por medio de las distintas plataformas digitales.

“Con el uso de la tecnología, prácticamente las clases se volvieron más personalizadas, motivadoras y llenas de reflexión sobre lo aprendido anteriormente”, explica, al destacar que sus alumnos no debían pagar los platos rotos por la drástica decisión de suspender el desarrollo musical.

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