Guayaquil

Comerciante informal: “En 2015 los metropolitanos me rompieron la cabeza y ahora me pusieron electricidad”

Testimonio de un informal, tras los nuevos operativos del Cuerpo de Agentes de Control Metropolitano, este 6 de agosto de 2021.

Operativo de control de comercio informal por parte de miembros del Cuacme.
Operativo de control de comercio informal por parte de miembros del Cuacme.Cortesía

José Salazar revivió una de sus más traumantes experiencias ayer, cuando varios agentes metropolitanos se acercaron a decomisar su carrito de helado, atrás de la Caja del Seguro, en medio de la intensificada vigilancia contra el comercio informal que ejecuta el Cabildo esta semana.

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Salazar los vio acercarse y, como es costumbre en estos más de 20 años que tiene de heladero, pretendía huir de los uniformados municipales, pero no pudo e intentó poner resistencia al ser interceptado.

Halló, primero, un forcejeo que le retorció el brazo. Luego, gas lacrimógeno sobre todo el cuerpo y después, solo para poner el toque del Cuerpo de Agentes de Control Metropolitano de Guayaquil (Cuacme), fue neutralizado con una descarga eléctrica en el torso que dejó pequeños puntos rojos en su barriga.

He huido de los metropolitanos toda mi vida, porque tengo que comer.

José Salazar, heladero por más de 20 años.

¿Que si denunciará? “¿Para qué?”, pregunta indignado. Y recuerda que ya en 2015 esta lucha infinita le dejó el cráneo roto y muchas malas noches con una denuncia que fue absuelta a favor de la autoridad.

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“En 2015 me rompieron la cabeza y ahora me pusieron electricidad. Todavía me duele el brazo. Tuve que soltar la carreta y se la llevaron”, cuenta.

José Salazar tiene 41 años, trabaja con su carrito de helado -o bueno, trabajaba hasta ayer a las 13:30-, de 11:00 a 18:00, en varias zonas del centro sur de la ciudad.

Cada día recibe un ingreso de unos $ 10. Los usa para la comida. Vive solo con su esposa, cerca de San Eduardo. Ahora mismo piensa cómo recuperar su carretilla, porque, obviamente, como las últimas dos décadas, no es que esta agresión evitará que siga como informal.

“¿Pero por qué debo dejar de trabajar pues? Mire, yo estuve hasta preso por ser informal en la época de León Febres-Cordero. Allí tenía recién 18 años. Saque cuentas. He huido de los metropolitanos toda mi vida, porque tengo que comer”, dice.

El Municipio aún no explica a EXPRESO el porqué de esta agresión, pero para Salazar no es más que otra decepción. Ahora deberá pagar $ 50 de multa, hacer un papeleo larguísimo para conseguir documentos que no tiene, pagar a tramitadores y esperar que, al mes, le devuelvan el sustento.

Hasta que eso ocurra, no habrá helados de José Salazar en las vías del centro-sur de Guayaquil.