La colada morada, un bálsamo para el luto

  Guayaquil

La colada morada, un bálsamo para el luto

Los deudos van a los locales donde tomaban la mazamorra con el familiar ahora fallecido. Meseros hacen de psicólogos

colada morada
Hueca. Elena Naranjo (derecha), dueña del local Colada Morada, ubicado en Francisco Marcos y Guaranda, junto a tres de sus colaboradoras.Miguel Canales Leon

Por tradición la colada morada se prepara por el Día de los Difuntos, aun así este año tomó un sabor diferente. Los dueños de locales y meseros cuentan que los deudos, que perdieron a un familiar por la pandemia, han ido al lugar donde solían disfrutar del postre con la persona que ahora vive en sus recuerdos.

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La primera vez que le ocurrió a la dueña del local de Francisco de Marcos y Guaranda, Elena Naranjo, se quedó sin palabras. El cliente al saludarla le dijo: “Se acuerda de mí, venía cada año para tomar la colada morada con mi mamá”.

Naranjo al ver que el señor tenía humedecidos sus ojos y que seguía hablando solo mantuvo el silencio: “Mi madre murió de coronavirus y hoy vine a tomar un vaso de la colada en su memoria”.

La experta en preparar la colada confiesa a EXPRESO que no recordó el nombre del cliente, aunque su rostro sí le fue familiar. “No quise interrumpir su deseo de hablar de su madre y de contar las veces que vino aquí a conversar y disfrutar de la colada”.

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David Gutiérrez toma la colada y recuerda que cada año lo hizo con su padre, Romeo. Él falleció el pasado 31 de marzo por Covid y su cuerpo aún está perdido.Miguel Canales Leon

Y es que los meseros se han vuelto con gusto de psicólogos, para escuchar al cliente hablar de su familiar. En La Canoa, del hotel Continental, José Freire, asistente de la Cafetería, cuenta que un doctor que siempre va a este restaurante le comentó que había perdido a su madre. “El doctor siempre venía con su mamá y al estar en la misma mesa no pudo evitar las lágrimas. Aunque nosotros limitamos el contacto con los clientes, por esto de la pandemia, cuando quieren hablar sí los escucho. En este caso fui a ver agua y le ofrecí al doctor. A veces solo quieren que se los escuche y no esperan un discurso de cómo cobrar ánimos”, dice Freire.

También hubo familias que optaron por comprar la bebida y llevarla a casa. Una de ellas fueron los Gutiérrez. Ellos perdieron a su padre el 31 de marzo de este año.

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litros
de colada se prepararon cada día del feriado, en el local de Francisco de Marcos y Guaranda.

“Tengo 62 años y desde que tengo uso de razón recuerdo tomar la colada morada con mi padre y con mis hermanos. Mi padre, Romeo, falleció a los 100 años de edad por el coronavirus”, cuenta David Gutiérrez.

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Destaca que sus padres eran montuvios de Samborondón. La doble tristeza que tiene la familia es porque el cuerpo de Romeo todavía no lo encuentran, es uno de los fallecidos por coronavirus en Guayaquil que las autoridades perdió, por la falta de logística de manejar cientos de enfermos que murieron en marzo y abril.

La tradición de la colada estuvo más rodeada de los suspiros por los fallecidos este año, por la pandemia del coronavirus. Y es que al tomar la bebida o comer la guagua recuerdan los momentos especiales que han vivido en familia o con amigos, manifiesta Jeanet Hanzé, gerenta de Biscuits By Nané.

AL INICIO ERA SIN DULCE

La colada y las guaguas de pan forman parte de la cultura gastronómica ecuatoriana, su consumo se remonta hace más de 5.000 años, dice a EXPRESO Alexandra Martillo, directora de Escuela Culinaria de las Américas.

Cita al antropólogo Segundo Moreno, quien explica que la colada es un híbrido entre la cultura indígena y española. Los indígenas preparaban una bebida similar que se llamaba sanco, hecha con maíz morado molido y la sangre de la llama. Originalmente, no era dulce; los españoles agregaron el sabor dulce.