
Caso Lisbeth Baquerizo: cinco años de silencio e impunidad
Los padres de la víctima claman a las autoridades por justicia Luis Hermida, presunto femicida, se mantiene prófugo
El pasado 21 de diciembre se cumplieron cinco años del asesinato de Lisbeth Tatiana Baquerizo Muñoz, un crimen que permanece en la impunidad y cuyas heridas, según sus familiares, siguen abiertas. Hasta el momento no hay detenidos por el femicidio, mientras que el proceso por fraude procesal, que involucra a varios allegados del principal sospechoso y a otros implicados, está a cuatro meses de prescribir.
Para sus padres, el tiempo no ha traído consuelo. Cinco años después, la justicia sigue siendo una promesa incumplida.
Lisbeth, de 30 años, fue asesinada en su domicilio, ubicado en la urbanización Puerto Azul, en la vía a la Costa, donde residía desde hacía apenas seis meses. En un inicio, sus padres creyeron que su muerte se produjo por un accidente doméstico, tras una supuesta caída por las escaleras.
Sin embargo, las investigaciones determinaron que se trató de un femicidio y que la escena fue manipulada para simular un hecho fortuito. El principal sospechoso del crimen es su esposo, Luis Hermida Núñez, quien permanece prófugo.
De acuerdo con el expediente fiscal, las heridas de Lisbeth habrían sido cubiertas con pegamento. La autopsia y las pruebas de luminol confirmaron que el ataque ocurrió en la cocina de la vivienda.
La familia de Lisbeth Baquerizo clama por justicia
Según los padres de Lisbeth los familiares del presunto femicida participaron en el encubrimiento del crimen, lo que dio origen a varios procesos por fraude procesal.
Katty Muñoz, madre de Lisbeth, aseguró que desde aquel 21 de diciembre de 2020 su vida cambió de manera irreversible.
“Han sido cinco años de impunidad, de dolor y de lucha contra un sistema que no nos ha dado respuestas. No solo esperamos la captura del femicida, sino también de todos los cómplices que hasta hoy siguen libres. Hay heridas que no se pegan con brujita, como pegaron las cicatrices que mi hija tenía en su cabeza por los golpes que su esposo le dio”, expresó.
La madre de Lisbeth denunció que, pese a existir sentencias por fraude procesal contra algunos procesados, estas no se han ejecutado. “Entre ellos constan Nancy Núñez, madre del sospechoso, y un médico que habría emitido un certificado de defunción con información falsa. Ambos continúan en libertad”, sostiene Muñoz.
Un segundo proceso por fraude procesal involucra al padre y al hermano de Luis Hermida, Bolívar Hermida Gómez y Miguel Ángel Hermida Núñez, quienes no comparecieron a varias audiencias y actualmente tienen boleta de captura. No obstante, la familia sostiene que no existe un esfuerzo real por localizarlos.

El proceso legal estaría por prescibirse
Mario Baquerizo, padre de Lisbeth, calificó al sistema judicial como “una burla” y afirmó que las constantes suspensiones de audiencias han sido utilizadas como una estrategia para permitir la prescripción de las causas.
“El fraude procesal prescribe en cinco años y estamos a pocos meses de que eso ocurra. Los procesados se fugaran fuga”, advirtió.
Los padres de Lisbeth, la mayor de sus hijas, insisten en que el principal sospechoso no habría salido del país por un paso regular y que podría encontrarse aún en Ecuador.
“Hemos realizado innumerables plantones, acudido a la Fiscalía, a la Presidencia de la República y enviado comunicados al Ministerio del Interior y al Ministerio de Defensa. Ya no sabemos qué más hacer. El caso del asesinato de mi hija ha pasado por tres fiscales y, hasta ahora, ninguno nos ha dado respuestas”, relató Katty Muñoz.
La búsqueda de justicia también tuvo un impacto económico en la familia. “Por estar en diligencias y trámites dejamos de trabajar. Mi esposo ahora es chofer y yo administro un hostal heredado de mis padres en un balneario de Manabí. Eso nos ha ayudado, de alguna manera, a sobrellevar el dolor, aunque son heridas que nunca van a cicatrizar”, agregó.
El abogado de la familia Baquerizo Muñoz, Silvio Enríquez, explicó que el caso por fraude procesal se inició el 17 de febrero de 2021, cuando se formularon cargos contra Richard Anzoátegui Girón, tanatopractor que maquilló el cadáver de Lisbeth y selló las heridas de su cabeza con pegamento.
Anzoátegui se acogió al procedimiento abreviado tras aceptar su participación en los hechos y negoció con la Fiscalía una pena de cuatro meses de prisión, la cual cumplió ese mismo año. Sin embargo, no cumplió con la reparación integral a las víctimas.
En mayo de 2021 se desarrolló la audiencia de vinculación contra varios implicados, entre ellos familiares del principal sospechoso y un médico que facilitó el formulario de defunción del INEC.
“Tras concluir el juzgamiento de Nancy Núñez y Marlon Eras, se inició el proceso contra Bolívar eHermida Gómez y Miguel Ángel Hermida Núñez, oficial en servicio pasivo de la Armada Nacional. Según la defensa, ambos incurrieron desde el inicio en maniobras dilatorias para alcanzar la prescripción de la acción penal en mayo de 2026, como el cambio constante de abogados y la inasistencia a audiencias”, explica Enriquez.
Cinco años después del asesinato, el expediente sigue acumulando pruebas, testimonios y silencios. Mientras el principal sospechoso permanece prófugo y los procesos avanzan lentamente hacia la prescripción, la verdad permanece atrapada en un sistema que, según la familia de la víctima, no ha logrado romper el cerco de la impunidad.

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