Guayaquil

Guayaquil: Camales ilegales proliferan en las viviendas

En Guayas hay 67 centros de faenamiento registrados, pero apenas 32 tienen certificación de Agrocalidad

MATADERO DE POLLOS (6881943)
Ilícito. En la cooperativa Molina Frank, en el sur de la urbe, faenan pollos y los transportan en tricimotos. Esta es una de las casas señaladas por un informe del Municipio de Guayaquil.CHRISTIAN VASCONEZ

Las casas de algunos ciudadanos se han transformado en corrales improvisados de aves y cerdos y hasta en camales ilegales.

bodega ilegal

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Los principales afectados son los consumidores, según la Corporación Nacional de Avicultores de Ecuador (Conave), porque esto afecta directamente la salud del consumidor y eso es más importante que la ganancia de los negocios legales (ver subnota), dijeron los avicultores. Agregaron que el dinero no se puede valorar igual que la salud y la vida.

Aunque sí hay afectación económica. “Nuestra ganancia es menor, entre un 25 a 30 %, por los gastos de operación, como es mantener la carne refrigerada”, manifestó a Diario EXPRESO Gustavo Guerrón, coordinador de marketing del supermercado de cárnicos El Rancho.

TransporteAgrocalidad está haciendo un censo para saber cuántos camiones refrigerados hay en Ecuador. El registro aún no termina. Pero se requiere la data para hacer operativos.

En otros negocios se indicó que por el aumento de los ilegales, las ventas se han reducido. Por ejemplo en Pollos Jimmy, su administrador, Edison Martínez, resaltó que han bajado más de un 50 %. “Esto, porque los ilegales tienen menos gastos de operación y ofertan la libra de pollo hasta en 30 centavos menos”.

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Martínez fue enfático al decir que si no fuera porque los locales son propios, la competencia desleal ya los hubiera quebrado.

Por la crisis económica derivada de la pandemia de la COVID-19, las personas sin empleo buscan emprender. Crear un negocio es positivo; lo negativo es no cumplir con las normas, porque eso pone en riesgo la vida del consumidor final, enfatizó Larry Rivera, coordinador general de Inocuidad de Alimentos de Agrocalidad.

Cifra902
centros
para faenar están registrados en Ecuador, pero solo 435 tienen la certificación de Matadero Bajo Inspección Oficial, según Agrocalidad.

Esta problemática no es nueva. EXPRESO la ha relatado en varios reportajes. El problema ahora está en que los lugares de faenamiento clandestino de aves se han multiplicado, de acuerdo con Agrocalidad. Varios casos están en el Guasmo Sur, la Perimetral, la entrada de la 8, la avenida Ernesto Albán, la vía a Samborondón, la vía a Daule, entre otros.

Hemos recibido 14 denuncias de camales ilegales y de estos hemos intervenido 12. Hacemos controles, pero se nos hace difícil hacerlo en las casas porque para ingresar a ellas, necesitamos permisos y se requiere hacer un trabajo de inteligencia para cogerlos en flagrancia. De lo contrario, hasta nos demandan. Una vez, se ingresó a una vivienda donde faenaban aves, y como no los cogimos en flagrancia, ellos demandaron a la institución”, contó Rivera.

Agregó que por esto, las nuevas autoridades han ideado otra estrategia: que los lugares de expendio deban tener el documento del local legal de faenamiento donde compraron las aves. “De esa manera queremos poner fin a la ilegalidad, porque en Guayas están registrados 67 locales artesanales y solo 32 cuentan con la certificación de Matadero Bajo Inspección Oficial (Mabio); mientras que a nivel nacional hay 902 centros artesanales de faenamiento de aves. De estos, 435 tienen el Mabio, 37 están con habilitación suspendida en funcionamiento, 251 activos en proceso de certificarse y 179 están cerrados o clausurados”.

Estamos trabajando en una nueva estrategia, que los locales que atienden al cliente final tengan el certificado de que compraron esa carne en centros de faenamiento legal.

Larry Rivera, coordinador general de Inocuidad de Alimentos de Agrocalidad.

¿Pero qué otros factores han incidido en que sea difícil el control y los ilegales hayan proliferado ante la vista de las autoridades? “La falta de personal ha influido. Pero como no quiero que esa sea la justificación con las nuevas autoridades, la estrategia será que las tercenas tengan el documento de origen, que diga dónde compraron el producto. Así se limita que los locales vendan la carne faenada en sitios ilegales”, reiteró.

Este Diario también buscó la opinión del Cabildo, pero hasta el cierre de esta edición no dijo qué acciones está ejecutando para impedir el mal uso del suelo, ni qué ha fallado para que esta situación se agrave.

EXPRESO hizo un recorrido por la ciudad, para constatar hasta qué punto afecta a la comunidad la existencia de los negocios ilegales. Empezó en la cooperativa Molina Frank, en el sur, porque en el Municipio hay una demanda de moradores por los olores y contaminación por faenar pollos y cerdos. En el informe (al que tuvo acceso este Diario), que está firmado por Claudia Iglesias, jefa de Camales del Municipio de Guayaquil, se indica que en una inspección que realizaron en junio de este año encontraron que en más de ocho casas a lo largo de la calle 2A SE de la cooperativa Molina Frank crían pollos y cerdos y allí mismo los faenan. Por esto se solicita la acción del departamento de Justicia y Vigilancia, para que revise el uso de suelo, porque una vivienda no puede ser un camal.

Tenemos conocimiento que en el país existen ya más de 200 establecimientos buscando formalizarse.

Patricia Moreira
​presidenta de la Cámara de la Pequeña Industria del Guayas

Al llegar al lugar a las 07:30, el equipo periodístico pudo ver cómo de una casa sacaban aves faenadas en gavetas. Los vecinos, que piden no ser identificados por temor a represalias, indicaron que el hedor no se resiste. Les provoca dolor de cabeza y les impide desayunar con tranquilidad.

En el mismo lugar hay una avícola que sí cuenta con permisos. Su dueño, Fidel Pereira, opinó que se necesita la acción del Cabildo para que también exista un camal municipal para faenar las aves. “Esa obra está en promesa desde el 2019, y sería la solución para quienes no tienen el capital para contratar a un veterinario, instalar las trampas de grasa y sacar los permisos”, destacó Pereira.

En la misma cuadra se vio la diferencia entre el local legal, que transporta las aves en un camión refrigerado, y uno de los locales clandestinos, que usa tricimotos.

“Esto es preocupante por las enfermedades que puede provocar transportar las carnes sin refrigerar”, advirtió Rivera.

Entre las complicaciones a la salud están las diarreas, vómitos y dolor de estómago, explicó Andrés Serrano, gastroenterólogo del hospital Teodoro Maldonado Carbo.

Las intoxicaciones alimentarias son graves, “por lo tanto lo mejor es comprar los pollos y los cerdos en lugares que aseguran la cadena de frío y un faenamiento adecuado”, recomendó Rubén Muñoz, gastroenterólogo de la Clínica Rendón.

La preocupación de los médicos se basa en que por la insalubridad de los alimentos, según la Organización Mundial de la Salud, bacterias, virus, parásitos o sustancias químicas nocivas causan más de 200 enfermedades, que van desde la diarrea hasta el cáncer. Se estima que cada año se enferman en el mundo cerca de 600 millones de personas (casi uno de cada 10 habitantes) por ingerir alimentos contaminados. Y que 420.000 mueren por esta misma causa.

NEGOCIOS

  • La afectación económica para el legal

Hay cinco aristas que tiene el problema de los camales ilegales: la calidad, el impacto en la salud pública, falta de seguridad para el trabajador, precio bajo por no invertir en la cadena de frío ni los permisos y la subdeclaración de impuestos al SRI, dijo a EXPRESO la presidenta de la Cámara de la Pequeña Industria de Guayas, Patricia Moreira.

De estos puntos, para los avicultores el principal perjuicio es para el consumidor, si adquiere un producto sin garantías de inocuidad, indicó Diana Espín, directora ejecutiva de Conave. Este es un punto de vista que lo comparta el gerente de planta de la Corporación Fernández, Luis Crespo, porque no solo hay que pensar en el faenamiento de las aves. Además, él insta a pensar también en cómo se alimentó a los cerdos, en los embutidos sin registro sanitario que se venden y en la carne de caballo que ofertan haciéndola pasar por res y que las autoridades han encontrado. “Todo esto afecta a la salud”, reiteró Crespo. Él mencionó una sexta afectación: “en ciertos lugares ilegales es donde se faenan y se comercializan las aves y el ganado que los delincuentes roban, lo que afecta también al productor”.

Sobre el precio, hay lugares donde la libra del pollo cuesta $ 0,95 y en otros $ 1,30. Aunque el costo de faenamiento de cada ave es de entre 25 y 35 centavos, para el legal e ilegal.

La producción en Ecuador es de 264 millones de pollos al año, de los cuales entre un 20 % y 30 % se comercializan en pie en centros de faenamiento artesanales legales; y también en centros ilegales, según Conave. “Pero no se puede estimar la cantidad de pollos que se venden en los centros de faenamiento ilegales”, admitió Espín.

Conave dijo que trabajarán, desde el próximo noviembre, con Agrocalidad en una base de los centros de faenamiento ilegales, para que se regularicen. Sobre este punto, Moreira señaló que en el país hay más de 200 negocios que tramitan formalizarse, lo que aportará positivamente a la economía del país.