El bujiazo y el arranche reaparecen en los semáforos de Guayaquil

  Guayaquil

El bujiazo y el arranche reaparecen en los semáforos de Guayaquil

Estas formas de robos se replican en varias zonas de la ciudad, pero Urdesa y Francisco de Orellana tienen más quejas. Te compartimos una guía para blindarte 

avenida francisco de orellana
El tráfico en la avenida Francisco de Orellana es común. En los semáforos no solo los comerciantes ofrecen productos.Juan Faustos/EXPRESO

En las seis esquinas de la avenida Francisco de Orellana, cerca de las ciudadelas Sauces 8 y Los Álamos, en el norte de Guayaquil, a las 11:00, todo luce tranquilo. La circulación vehicular en todos los carriles no para y cuando las luces rojas de los semáforos se prenden, la cola de carros se acumula al pie de estos, por varios metros y minutos.

Es en ese momento cuando decenas de vendedores ambulantes, que descansan en las veredas, y rincones de las cuadras, bajan a la calzada, rodean los autos y ofrecen diferentes productos y servicios: desde frutas, botellas de agua, protectores solares para las ventanas, franelas y hasta limpieza de parabrisas. Sin embargo,  no siempre se trata de comerciantes, que aunque de forma informal y bajo el fuerte sol que comúnmente arropa a Guayaquil, trabajan de forma honesta. Hay antisociales camuflados entre ellos.

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En ese punto, el bujiazo es una de las formas de robo que usan los antisociales. Así lo indican vecinos y conductores del sector, tras un recorrido de EXPRESO en el lugar. Esta modalidad delictiva consiste en romper la luna de los vehículos con una bujía para extraer las pertenencias que se guarda en los asientos del carro. Esta técnica les lleva a los 'pillos' no más de 30 segundos ponerla en práctica y convierte a los conductores en esclavos de la delincuencia en el interior de sus vehículos.

Conductores como Andrés Rodríguez, quien transita a diario por esa vía, para ir y regresar del trabajo a su casa en Samanes 6, lo saben bien. Él le cuenta a este Diario que se ha salvado del bujiazo, pero que ha sido testigo de esta modalidad y de arranches de bolsos y celulares móviles a conductores, en esa arteria.

“En esta vía hay robos, especialmente en las noches. Los ladrones aprovechan el semáforo rojo, porque saben que los carros están bloqueados en medio del tráfico y no los van a seguir a donde corran. Se hacen pasar, algunos, por limpiadores de parabrisas o comerciantes. Hay que estar pendiente de nuestro alrededor cuando se transita por aquí”, advierte.

El panorama se torna más peligroso en las noches, coinciden. “Los verdaderos comerciantes estamos hasta la tarde, luego y hasta la noche, vienen algunos muchachos viciosos que suelen robar”, le cuenta a EXPRESO un comerciante que vende productos de adornos para carros.

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La semana pasada Diego Briones, ingeniero en marketing y morador de Sauces 8, vio cómo un delincuente le arrebataba el celular a un joven que iba en un taxi. Era de noche. “El ladrón corrió en compañía de otro. Un motorizado le propuso a la víctima seguirlos y así lo hicieron. Los alcanzaron y le quitaron el teléfono”, cuenta. “Somos espectadores de los robos. Con bujía se han visto varios casos en esta vía”, le sigue su vecino Eduardo Mora. Según estos habitantes, los delitos continúan pese a los recorridos de la Policía en el lugar y se han reactivado con la disminución de restricciones por la pandemia del coronavirus.

De acuerdo a los registros del ECU 911, se han reportado en Guayaquil, desde el 1 hasta este 26 de agosto, 229 robo a carros, 1.966 robos a personas y 1.849 hurtos. Pero la Policía Judicial de Guayaquil menciona que de lo que va del año no se les ha alertado de algún caso de bujiazo en la avenida Francisco de Orellana, que el último se dio el año pasado y que en 2020 se ha reportado en la ciudadela Urdesa.

AQUÍ UN CASO DE BUJIAZO

No obstante, son los vecinos quienes palpan el panorama día a día y quienes insisten en que hay inseguridad en esa vía. “Son un grupo de muchachos que llegan en la tarde a robar. Roban con bujía y otras modalidades y corren a esconderse a los parques”, cuenta Eduardo (nombre protegido), quien vive y trabaja en la zona.

¿QUÉ ES LA BUJÍA? 
Dispositivo de un motor de combustión interna donde se produce la chispa eléctrica que inflama la mezcla explosiva comprimida.

RECOMENDACIONES

Faustos Granda, jefe de siniestros en una concesionaria de carros, recomienda blindar los cristales del vehículo para evitar ser víctima del bujiazo, colocándoles láminas de seguridad. “Hay muchos tipos de láminas de seguridad que son antiexplosivas, porque la manera de protegerse ante esta modalidad, es evitar que los vidrios de las puertas se quiebren. Con la lámina, el vidrio se rajará pero no se desmoronará”, detalla. Esto evitará que el ladrón, como se observa en el video , ingrese la mitad de su cuerpo al vehículo y robe las pertenencias. 

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John Garaycoa, experto en seguridad , también da algunas tips para evitar ser el blanco de los 'pillos'. “No solo es el bujiazo. Hay que tener claro que el delincuente va a usar una metodología dependiendo del tipo de vehículo y de donde se encuentre. Sin embargo, la bujía es algo que el delincuente puede llevar con él de forma fácil”, menciona.

Recomienda:

  • Un vehículo vigilado, con cámaras de seguridad, que pueda identificar al antisocial.

  • Evitar exponer ante la vista de los delincuentes las pertenencias más importantes, es decir no dejar maletines ni bolsos en los asientos.

  • Si salió del banco y lleva mucho dinero en efectivo, guardarlo por partes, en diferentes lugares: en la guantera, atrás del asiento, debajo del asiento, etc., para que con el primer grupo de dinero que se encuentre el delincuente, crea que es todo.

  • Saber conducción ofensiva y defensiva. Es decir, en la primera, si los antisociales llegan a bordo de un carro o moto y su carro es más grande que el de ellos, golpearles el vehículo. En la segunda, precipitarse al delito, saber como esquivar. A veces ocurren asaltos en parqueaderos, entonces se puede empujar de una manera no agresiva a los carros que están alrededor para alejarse de los ladrones que se acercan, subirse a las veredas si es posible.