Guayaquil

Guayaquil: las ‘alas’ que enseñarán a alzar vuelo

La guayaquileña Rosy Granja es la primera mujer instructora de vuelo de las Fuerzas Armadas del Ecuador. Realiza misiones en helicóptero

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Hecho. Granja ejecuta misiones en varias ciudades del país.CHRISTIAN VASCONEZ

Surcar el cielo en un helicóptero y aterrizar en un buque de guerra mientras este se encuentra en navegación (en movimiento) puede resultar una angustia. Pero para la guayaquileña Rosy Granja Benites, de 34 años, esa imagen, que le fue presentada en una conferencia cuando apenas tenía 15 y cursaba la secundaria en el Liceo Naval; le representó lo que quería ser por el resto de sus días: pertenecer a las filas de la Aviación Naval y, por supuesto, ser quien conduzca esa maniobra.

Ella es la menor de tres hermanos, pero la única que decidió caminar por la carrera militar. Un sendero que ha estado lleno de desafíos, sacrificios, al igual que el apoyo incondicional de sus familiares, afirma la también teniente de navío a Diario EXPRESO mientras hace una pausa a sus actividades, en el hangar del Comando de la Aviación Naval, al norte del Puerto Principal.

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El timón del barco en manos de una mujer

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Ahí, en medio de aeronaves, equipos de mantenimiento y una vasta bandera de Ecuador, sus ojos le brillan al recordar que hace pocos días se convirtió en la primera mujer en ser calificada como instructora de vuelo de las Fuerzas Armadas. Sin embargo, lo que más le emociona es que en la última fase del curso, que inició en Guayaquil en el año 2018 junto con otros siete compañeros varones; tuvo que exponer toda su destreza para realizar el aterrizaje en un buque de guerra en movimiento. Sí, ahora ella era la protagonista de aquella escena que vio en una pantalla cuando era una adolescente.

“Lo que vi en un video ahora lo hice y verme ahí me llenó de emociones, recuerdos, fue muy gratificante. Culminar esa calificación requiere de mucha coordinación más que volar en una ciudad; hay que tener en cuenta los movimientos en tres ejes, de la plataforma dentro del parámetro, el ambiente...”, narra Granja, quien ahora instruirá a las futuras generaciones de aviadores navales a partir de este mes.

Pero antes de esta calificación, Granja ya hizo historia. Su trayectoria con la especialidad de aviador naval se remonta al 2009, cuando ingresa a la Escuela de Aviación en Manta y cumplió con todo el proceso de formación de un piloto de la Armada y se graduó en el 2010, siendo un suceso histórico, ya que se convirtió en la primera mujer piloto militar en las Fuerzas Armadas.

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Labor. Aterrizar en un buque de guerra en movimiento fue la última fase del curso. Ahora instruirá a futuros aviadores.Cortesía

Posteriormente, en el año 2012, completó la fase de piloto operativa, comandante de aeronaves. Es decir, pudo dirigir un helicóptero monomotor y hacer misiones de vuelo sola. “Desde entonces he ido acumulando horas de vuelo, experiencia, capacitaciones dentro y fuera del país; esta calificación es un escalón más en mi carrera, pero el proyecto de vida es seguir escalando y por qué no llegar al más alto grado de la Marina”, agrega la teniente, quien actualmente se desempeña, además, como copiloto de un helicóptero bimotor y jefa del departamento de gestión de la calidad del escuadrón aeronaval de apoyo (dedicado al mantenimiento de aeronaves).

Sobre la presencia femenina en la institución, Granja afirma que el escenario ha cambiado y cada vez hay una mayor participación. De hecho, recuerda que en su promoción apenas se graduaron cuatro y hoy en día se incorporan unas 10 o 12 mujeres. No obstante, reconoce que aún existe un tabú en torno a que una mujer porte un uniforme o, según dice, “esa resistencia de ver escalar a una mujer y más aun dentro de las filas de las Fuerzas Armadas. Uno no quiere quitarles un puesto, pedimos equidad y las mismas oportunidades”.

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230 días sin levantar vuelo

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Y Granja lo demuestra cuando cumple las misiones en diferentes ciudades del país como Esmeraldas, Puerto Bolívar o Salinas. ¿Pero estas en qué consisten? Ella explica que, por ejemplo, se brinda seguridad hidrocarburífica y previo al vuelo se pone en marcha el briefing (instrucciones), durante la actividad se mantienen las comunicaciones con la torre de control y, en el área, se ejecuta vigilancia.

“Precautelamos que todo esté normal, que no hayan lanchas en actos ilícitos, que no se acerquen a los barcos en la maniobra de combustible, control de trafico ilícito en el mar, de bombonas de gas, como en Esmeraldas”, dice, al hacer énfasis que esta actividad la cumple en un helicóptero en un tiempo máximo de dos horas.

Granja también es madre de unos mellizos de cinco años (Emma y Sebastián), y resalta que para el cuidado de los pequeños ha tenido el soporte de sus padres y esposo, quien es capitán de corbeta y piloto de aviones. Concluye dando un mensaje a aquellas mujeres que así como ella tuvieron el sueño de portar un uniforme: “El éxito de la vida no siempre se mide por los logros, sino por los obstáculos que deben superar y vencerlos. Intenten todo lo que se propongan, al menos hagan ese sacrificio”.

  • "Por su coraje consiguió sus alas doradas"

Como una mujer de mucho carácter, inteligente, valiente y compasiva. Así describe la abogada Anabel Abarca a su amiga, la teniente Granja. Su amistad es de más de 10 años y admira que cada vez que se propone una meta la consigue gracias a su determinación. Lo mismo opina Rafael Coba, quien la conoce desde el año 2004 cuando fueron guardiamarinas de la Escuela Superior Naval. “Sus aspiraciones de ser piloto las demostró siempre y paso a paso trazó una visión de llegar a lo más alto de su carrera. Me da mucha alegría el logro obtenido y espero en el corto o mediano plazo realizar las maniobras navales que involucran a ambas especialidades. Es importante resaltar su compromiso y coraje que le han dado la confianza para conseguir sus alas doradas”, dice.

Para César Granja, su padre, lo que más resalta de su hija es que cada día se supera y le pide consejos cada vez que va a la casa de visita. “Estamos preocupados uno del otro. Verla es una satisfacción y orgullo”, recalca.