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Por la memoria de su mamá

William Pacho, campeón de Copa Libertadores sub-20 con el Independiente del Valle, dedicó el logro a su fallecida madre.

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Jugador de Independiente sub-20 William Pacho muestra una camiseta con la foto de su madre fallecida.HENRY LAPO

El 2 de noviembre del año pasado, William Pacho enfrentó los dos mayores retos de su vida. El primero fue su debut profesional, dado que jugó el primer partido con el equipo principal de Independiente del Valle, que siempre fue su sueño (tras pertenecer a las divisiones formativas), en un cotejo ante Delfín.

Su mayor motivación era que su mamá, Glenda, estaría viendo ese estreno en televisión. O eso le hicieron creer sus hermanas Sonia y Gissella para que mantenga la concentración en el terreno de juego. 

Pero lo cierto es que, en simultáneo con el partido, la madre del jugador dejó de existir. Un cáncer de mama se la llevó de este mundo a los 52 años, justo antes de poder ver a su retoño brillar en primera.

Asimilar esa pérdida fue el segundo reto de Pacho. “Nos reunimos después del partido para decirle que la mamá había fallecido. No lo hicimos antes porque no queríamos que se desconcentre. El Cachorro Mera nos acompañó”, recordó Henry Paillacho, cuñado de Pacho (esposo de Sonia).

El dolor y la incertidumbre vencieron al futbolista, de 18 años. Ante la fatal noticia se desvaneció, se derrumbó sobre el suelo y solo acertó a llorar.

Exactamente cuatro meses después, Pacho levantó la Copa Libertadores sub-20 con Independiente del Valle, éxito que Glenda no pudo celebrar en la tierra. Pero Pacho la lleva a donde va: se mandó a hacer camisetas con el rostro de su mamá impreso y con la leyenda “Eres mi guerrera”, y posó con ella junto al trofeo.

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El triunfo en Paraguay ante River Plate de Argentina marcó un antes y un después en la vida de Pacho. Cargar la copa, estar en el centro de una caravana en homenaje al equipo y aparecer en las primeras planas de todos los periódicos es una nueva etapa para él.

“Si ella estuviera aquí, me abrazaría. Me diría que siempre creyó en mí, que está orgullosa, que siguió la Libertadores por televisión. No está físicamente, pero desde arriba siempre me está apoyando”, dijo Pacho lejos de la melancolía.

Recordarla es lo que le da fuerza para seguir luchando por su sueño de convertirse en un futbolista de talla internacional. Fue precisamente por perseguir ese anhelo que, desde que tenía 13 años, dejó su hogar para mudarse a concentraciones de fútbol donde los equipos le daban cabida.

“Veo a mis hermanas muy poco, una vez al mes”, comentó Pacho, aunque confesó que durante la larga enfermedad de su mamá las visitas eran más frecuentes. Oriundo de Quinindé (Esmeraldas), ahora reside en un departamento en el Valle de Los Chillos, cercano al complejo de Independiente del Valle. Comparte vivienda con su compañero Moisés Caicedo, figura del equipo rayado y quien fue el encargado de trasladar la copa desde el aeropuerto hasta Sangolquí.