Bad Bunny y lady Gaga
Bad Bunny celebró las raíces latinas en su show en el Super Bowl.EFE

Así fue la noche en que Latinoamérica conquistó el Super Bowl con Bad Bunny

Bad Bunny convirtió el medio tiempo del Super Bowl en una celebración de la identidad latinoamericana

El espectáculo de medio tiempo del Super Bowl 2026 dejó de ser solo un concierto para convertirse en una declaración cultural. Durante más de diez minutos, Bad Bunny transformó el estadio en una gran fiesta latinoamericana, donde la música convivió con escenas cotidianas que millones de personas reconocieron como propias: barberías de barrio, juguerías, vendedores de joyas ambulantes y hasta el detalle que más conmovió a la audiencia: un niño dormido sobre dos sillas, recreando esas largas fiestas familiares que atraviesan generaciones.

Desde el inicio, Benito —como lo llaman sus seguidores— dejó claro el tono del espectáculo: no era solo entretenimiento, era identidad. Entre coreografías que mezclaron salsa, urbano y ritmos caribeños, el artista puertorriqueño fue nombrando uno a uno a los países de América Latina, mientras banderas y colores de la región llenaban las pantallas gigantes. “Yo estoy aquí porque nunca dejé de soñar; no dejes de soñar tú”, dijo en uno de los momentos más emotivos de la presentación.

Invitados que cruzaron fronteras

El show también se convirtió en un encuentro simbólico de generaciones y culturas. La colombiana Karol G apareció en la casita junto a figuras como Pedro Pascal y Jessica Alba, mientras que Ricky Martin se unió a Bad Bunny para cantar “Lo que le pasó a Hawaii”, encendiendo al público latino presente en el estadio.

Uno de los momentos más comentados fue la aparición de Lady Gaga, quien adaptó 'Die with a smile' al ritmo tropical y sorprendió bailando salsa junto al equipo de bailarines del espectáculo, en una escena que simbolizó la fusión cultural que el show buscaba transmitir.

Las redes reaccionan: entre orgullo latino y debate global

La presentación de Bad Bunny en el medio tiempo del Super Bowl generó una ola inmediata de reacciones en redes sociales, donde miles de usuarios destacaron el carácter histórico del espectáculo. Comentarios como “fiesta latina global” y “rompió Internet” se multiplicaron en plataformas como X, donde usuarios celebraron la presencia del español en el evento televisivo más visto del planeta y la visibilidad cultural que el show dio a América Latina.

Bad Bunny show
Bad Bunny durante su show de medio tiempo.EFE

Muchos mensajes resaltaron la potencia simbólica del espectáculo, señalando que el artista puertorriqueño logró llevar al escenario elementos cotidianos de la cultura latinoamericana y convertirlos en un mensaje universal.

Sin embargo, como ocurre en eventos de alcance mundial, también surgieron críticas y debates. Algunos espectadores cuestionaron detalles técnicos del espectáculo o su duración, mientras otros discutieron el mensaje político y cultural implícito en la presentación.

Un mensaje final contra el odio

El cierre fue tan simbólico como el inicio. Tras una última interpretación en español —algo poco común en el escenario más visto del deporte estadounidense—, las pantallas del estadio proyectaron una frase impulsada por la NFL: "Lo único más poderoso que el odio es el amor".

Así, el espectáculo no solo confirmó el alcance global de Bad Bunny, sino que dejó una imagen poderosa: Latinoamérica, con su música, su historia cotidiana y su cultura, ocupando el centro del evento televisivo más visto del planeta. Una fiesta que, por unos minutos, habló en español y recordó que el sueño latino también forma parte del espectáculo mundial.

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