Detectan una estrella masiva que casi no brilló al morir

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Detectan una estrella masiva que casi no brilló al morir

Los estallidos de rayos gamma son los más energéticos del universo y ahora se detectó la explosión más breve, de solo un segundo de duración

Concepción artística de la formación de un agujero negro tras el colapso del núcleo de la estrella (punto negro central) y el lanzamiento de dos chorros que atraviesan la envoltura y producen, si la alineación es correcta, un GRB.
Concepción artística de la formación de un agujero negro tras el colapso del núcleo de la estrella (punto negro central) y el lanzamiento de dos chorros que atraviesan la envoltura y producen, si la alineación es correcta, un GRB.EFE

Los estallidos de rayos gamma son los más energéticos del universo y ahora se detectó la explosión más breve, de solo un segundo de duración, producida por la muerte de una estrella masiva nunca detectada antes, según se describe en dos artículos publicados en Nature Astronomy.

Esta imagen combina observaciones de cinco galaxias tomadas con el instrumento MUSE (Multi-Unit Spectroscopic Explorer, explorador espectroscópico multi-unidad), instalado en el Very Large Telescope (VLT) de ESO.

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Los estudios, con participación del español Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA-CSIC), se basan en datos del telescopio espacial Fermi de la Nasa y demuestran que la clasificación de estos estallidos según su duración no responde del todo a la realidad y abre nuevos escenarios en la muerte de las estrellas.

Los estallidos de rayos gamma (GRB) son detectables incluso si se producen en galaxias a miles de millones de años luz y se clasifican como cortos o largos en función de si el evento dura más de dos segundos, y su duración se asocia con su origen.

Los largos se producen con la muerte de estrellas masivas y los cortos se han relacionado con la fusión de dos objetos compactos, como estrellas de neutrones.

El estallido ahora registrado, bautizado como GRB 200826A y producido en una zona relativamente pequeña del cielo en la constelación de Andrómeda, es "especial" porque se trata de un GRB de corta duración, pero sus propiedades apuntan a una estrella en colapso como origen.

"Ahora sabemos que las estrellas moribundas también pueden producir estallidos cortos", explica Bin-bin Zhang, de la Universidad de Nanjing (China) y de la Universidad de Nevada (EE.UU), director del estudio en el que se exploran los datos de rayos gamma.

"Creemos que este acontecimiento fue una especie de desvanecimiento que estuvo a punto de no producirse", dice Tomás Ahumada, del Centro de Vuelo Espacial Goddard de la Nasa y líder del segundo estudio, que describe el desvanecimiento del resplandor del GRB en múltiples longitudes de onda y la luz emergente de la explosión de supernova que le siguió.

El GRB emitió catorce millones de veces la energía liberada por toda la Vía Láctea durante la misma fracción de tiempo, "lo que lo convierte en uno de los GRB de corta duración más energéticos jamás vistos", destaca.

Los grupos que firman los dos artículos proponen distintos escenarios para explicar este extraño estallido, por ejemplo, que pudo ser impulsado por chorros de materia que apenas salieron de la estrella antes de apagarse.

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Lo normal es que los chorros emerjan de la estrella moribunda y recorran grandes distancias produciendo un estallido de larga duración.

Este estallido podría pertenecer a una clase de GRB cortos que impliquen nuevos escenarios, como la fusión de una estrella normal y una de neutrones, considera Alberto Castro-Tirado, investigador del IAA-CSIC, que participó en las dos publicaciones.

En todo caso, subraya, este resultado "demuestra claramente" que la duración de un estallido no indica su origen".

GRB 200826A fue una fuerte explosión en alta energía que pudo ser detectada por el telescopio espacial Fermi, así como por la misión Wind (NASA), Mars Odyssey (NASA) y el satélite INTEGRAL de la Agencia Espacial Europea (ESA).

Un día después se halló emisión en rayos X en la misma región y dos más tarde en ondas de radio. Gracias a medidas con el Gran Telescopio Canarias (La Palma, isla española), el equipo demostró que la luz del GRB había tardado 6.600 millones de años en llegar hasta nosotros (el 48% de la edad actual del universo, que es de 13.800 millones de años).

Pero para demostrar que ese breve estallido procedía de una estrella en colapso era preciso captar también el brillo de la supernova emergente, que se pudo ser detectado 28 después a través del observatorio Gemini North (EE.UU).