
Paola Morales: resiliencia, arte y sueños que cruzan fronteras hasta el NYFW
La artista ecuatoriana emigró a Estados Unidos y hoy destaca por maquillar en las pasarelas del New York Fashion Week.
Con una maleta cargada de brochas, labiales y muchas ilusiones, hace dos años la maquilladora Paola Morales decidió dejar su zona de confort y dar un salto de fe: mudarse de Ecuador a Nueva York para demostrar que el talento ecuatoriano puede brillar en cualquier pasarela del mundo. Con 18 años de experiencia, hoy su nombre forma parte de escenarios que antes parecían lejanos, donde ha tenido la oportunidad de maquillar y representar al país con orgullo.
Atreverse antes de estar lista
Paola (38) inició cuando el maquillaje todavía no se lo conocía como una carrera profesional en el país. “Mientras estudiaba en la universidad (soy diseñadora gráfica de profesión), mis papás (ambos peluqueros) me propusieron ayudar en la recepción del salón familiar”, cuenta.
Poco a poco, comenzó a armar su propio kit y, sin haber tomado ningún curso, empezó a maquillar y a experimentar con las brochas. “Siempre he sido una personas atrevida y, sin ninguna enseñanza previa, no me dio miedo lanzarme y arriesgarme desde cero”, cuenta. Más adelante, tomó su primer curso internacional en Dallas (Texas) y su espíritu emprendedor la impulsó entonces a dar un paso decisivo: dejar la peluquería de su padre y crear su propio estudio.
Con el tiempo no solo maquillaba, también formaba a nuevas artistas a través de su academia. Así, año tras año, graduó a cientos de alumnas que viajaban desde distintas provincias del país para aprender de ella y sumarse a una pasión que ya tenía un propósito claro: potenciar la belleza y la confianza de las mujeres.
Un nuevo comienzo lejos de casa
El 2020 marcó un giro inesperado en su historia. Un mes antes de que el mundo se paralizara por la pandemia, Paola recibió la noticia que transformaría su vida por completo: iba a ser mamá.
Con la llegada del COVID-19, su negocio también sufrió un fuerte desbalance. Como muchos emprendedores, atravesó meses de incertidumbre en los que no sabía si continuar o no. Más allá de las dificultades económicas, algo dentro de ella ya le decía que había cumplido una etapa en Ecuador. “El tema de las extorsiones en Guayaquil hizo todo muy complicado. Sentía que había hecho lo suficiente en mi país y me di cuenta de que era momento de moverme para seguir avanzando”, cuenta.
Fue entonces cuando, junto a su esposo, tomó la decisión que cambiaría el rumbo de su familia: emigrar y emprender en un nuevo país junto a su pequeño hijo, con el mismo espíritu valiente que la había impulsado desde el inicio.
El reto de empezar de cero
Para Paola, las redes sociales son una vitrina indispensable para mostrar su trabajo. “Si no tienes redes sociales y no creas contenido, no estás en nada”, afirma con claridad. Pero uno de los golpes más duros al llegar a Estados Unidos fue perder su cuenta de Instagram con más de 200 mil seguidores, una comunidad que había construido durante años. “Fue una de las cosas más duras”, confiesa.
Con el apoyo de colegas del medio que ayudaron a difundir lo sucedido, comenzó a reconstruir su presencia digital. Hoy su nueva cuenta supera los 60 mil seguidores, una cifra que no solo representa crecimiento, sino resiliencia y la capacidad de volver a empezar cuando todo parece perdido.
Entre el éxito y la vulnerabilidad
El éxito profesional no siempre llega acompañado únicamente de luces. Paola revela que en Ecuador atravesó episodios de ansiedad y depresión, incluso en uno de los puntos más altos de su carrera como empresaria. “Antes quería ser la mejor; ahora quiero que las cosas fluyan y enfocarme en disfrutar”, se sincera, mostrando una versión más humana y consciente de su proceso.
En esta nueva etapa, la nostalgia también ha sido inevitable. Extraña a las personas más que a cualquier cosa material, aunque reconoce que tener a sus padres cerca le ha dado estabilidad y paz. A ello se suma uno de sus mayores desafíos actuales: mantener su negocio en Ecuador mientras construye una nueva vida en Estados Unidos. Administrar a distancia, adaptarse a otro idioma y cultura, y equilibrar su rol como madre y empresaria ha sido un reto constante que la ha obligado a crecer no solo profesionalmente, sino también a nivel personal.
La adrenalina del NYFW
Maquillar en el New York Fashion Week y en el New York Bridal Fashion Week ha sido uno de los logros más importantes de su nueva etapa en el extranjero. Hasta ahora suma 32 shows en cinco temporadas, tanto en desfiles oficiales (los que forman parte del calendario y cuentan con cobertura de prensa y grandes plataformas) como en presentaciones emergentes y no oficiales, consolidando su presencia en una de las vitrinas más exigentes de la industria. “Me considero una artista, más que maquilladora”, afirma.
Lejos de elegir uno sobre otro, reconoce el valor de ambos mundos. “Los oficiales suelen estar respaldados por grandes casas de moda y tienen lineamientos muy estrictos. No puedo ser tan yo, porque hay una identidad de marca que respetar”, comenta. En cambio, los no oficiales le permiten mayor cercanía, grabar contenido, conectar con modelos y vivir el detrás de escena desde otra perspectiva.
Para ella, estos espacios son mucho más que una pasarela. “Hay una explosión de creatividad y un empoderamiento único como artistas. Quienes llegamos a esto nos sentimos realizados”. Su fórmula, asegura, siempre ha sido trabajar en equipo. Y desde esa convicción tiene un mensaje claro: “quiero que más maquilladoras ecuatorianas se atrevan a soñar en grande y también encuentren su lugar en escenarios internacionales”.
Cómo emprender en la industria
Paola comparte las claves que la han acompañado en su camino y que hoy recomienda a quienes quieren crecer en el mundo del maquillaje:
- Rodéense de referentes que las motiven a pulir su talento y elevar su nivel.
- La marca personal es parte esencial del negocio. Cómo se presentan, cómo comunican y cómo se proyectan puede abrir o cerrar puertas.
- El orden, la limpieza y la correcta sanitización del kit de maquillaje no son opcionales.
- Nunca dejen de capacitarse. Ser maquilladora también implica ser fotógrafa, creadora de contenido y estratega de marketing.
- Construyan presencia digital. Las redes sociales son una vitrina poderosa para posicionarse, conectar y crecer.
Personal
- Hizo una demostración en The Makeup Show (Nueva York).
- Es especialista en extensiones de pestañas, depilación con hilo y microblading.
- Este año lanzará nuevos cursos especializados en Estados Unidos.
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