Dueña de General Foods
Una mujer impulsó el crecimiento de General Foods@davincicode7

Marjorie Merriweather Post, la mujer que cambió la forma de comer en Estados Unidos

Una decisión empresarial inesperada abrió el camino a una revolución culinaria que transformó supermercados y cocinas

En la historia de la industria alimenticia de Estados Unidos aparece una figura poco conocida para el gran público, pero decisiva para la forma en que hoy se llenan los refrigeradores: Marjorie Merriweather Post. Empresaria, filántropa y heredera de un imperio de cereales, su intuición empresarial ayudó a impulsar uno de los cambios más importantes en la alimentación moderna: el desarrollo comercial de los alimentos congelados.

La historia comienza en 1914. Ese año murió su padre, el empresario C. W. Post, fundador de la compañía Postum Cereal Company. Con 27 años, en una época en la que pocas mujeres ocupaban cargos empresariales, Marjorie heredó el negocio y una enorme fortuna. Desde niña había acompañado a su padre en reuniones de negocios y recorridos por fábricas, por lo que conocía el funcionamiento de la empresa desde dentro.

Durante la década de 1920 impulsó una estrategia de expansión agresiva. Bajo su liderazgo, la compañía adquirió marcas que luego se volverían clásicas en los hogares estadounidenses, como Maxwell House, Jell-O, Baker’s Chocolate o Hellmann’s. Esa expansión culminó en 1929, cuando el grupo adoptó un nuevo nombre: General Foods.

Pero el episodio más curioso de su carrera empresarial ocurrió lejos de una oficina.

Un almuerzo que cambió una industria

A mediados de la década de 1920, Post navegaba en su yate por la costa de Massachusetts. Durante una escala en Gloucester le sirvieron un almuerzo que incluía un ave (según distintas versiones, pavo, ganso o pato) preparada con carne que había sido congelada meses antes. El sabor le sorprendió: parecía fresca.

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Intrigada, quiso saber cómo era posible. Así conoció el trabajo del inventor estadounidense Clarence Birdseye, quien había desarrollado un sistema de congelación rápida que preservaba la textura y el sabor de los alimentos.

El método era revolucionario. En lugar de congelar lentamente, lo que produce grandes cristales de hielo que dañan los alimentos, el sistema de Birdseye enfriaba los productos con gran rapidez mediante placas extremadamente frías. El resultado conservaba mejor el sabor y los nutrientes.

Post vio de inmediato el potencial. Convenció a la dirección de su empresa de comprar la compañía de Birdseye en 1929 por unos 22 millones de dólares, una suma enorme para la época.

Ese movimiento marcó el inicio de la industria moderna de alimentos congelados. La revolución alimentaria nació de su capacidad para reconocer una innovación y transformarla.

Más que una empresaria

Post también dejó huella fuera del mundo empresarial. Financió hospitales durante la Primera Guerra Mundial, apoyó iniciativas del Ejército de Salvación durante la Gran Depresión y reunió una notable colección de arte europeo y ruso.

A su muerte, en 1973, muchos historiadores la consideraban una de las mujeres más influyentes en la historia empresarial de Estados Unidos.

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