María Ruth Moreno: Sembradora de enseñanzas

  Buenavida

María Ruth Moreno: Sembradora de enseñanzas

Por 8 años compartió sus recetas en la tv ecuatoriana. Ahora incursiona en la jabonería artesanal y aspira a dar tutoriales de cocina

María Ruth Moreno
Licenciada en Hotelería y Restaurantes, opción cocina en el Liceo Hotelero y Turismo de Biarritz-Francia.Cortesía

De pequeña no soñaba con ser cocinera, sino detective, y sus padres Ruth Silva y Milton Moreno alimentaron esa inclinación. Confiesa que su niñez no se desarrolló dentro de la cocina junto a su madre, es más revela que su progenitora no cocinaba, pero era una gran ‘directora de orquesta’ dando las instrucciones y en Navidad preparaba la cena con la ayuda de sus asistentes, ella y su hermana Ana Isabel.

Se describe como retraída, pero esa cualidad, lejos de ser un defecto, la hizo acrecentar su intelecto, curiosidad y creatividad. Su dedicación a los estudios la llevó a ser la abanderada en la escuela y el colegio. El rigor por aprender lo aprendió de doña Ruth, quien es una ‘leyenda viviente’ del Stella Maris, una de las mejores alumnas dentro de la historia del plantel mantense.

“Dejó de trabajar para dedicarse a nosotras, por eso decimos que ella se graduó tres veces en la vida”.

Su amor y respeto por la tierra la llevó a estudiar Agronomía en Costa Rica, donde se graduó con honores, luego se da una progresión natural y pasa de la producción del campo al aprendizaje de cómo preparar los alimentos. Por eso se instruyó en cocina en el Liceo Hotelero y de Turismo de Biarritz-Francia.

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Pero… ¿cómo una joven tímida se vuelve presentadora de TV? Contra todas las predicciones se dio, dice entre risas. Durante ocho años estuvo en los hogares ecuatorianos, en segmentos de cocina de programas como ‘De casa en casa’, por TC Televisión, y ‘Una forma de vivir’, CN Plus.

La experiencia universitaria en Costa Rica le sirvió, pues recibió clases de comunicación en las que exponía, la grababan, le mostraban esos videos y podía ver su expresión oral y corporal. Además, convivió con las comunidades. Y ante las cámaras, para no caer en pánico, pensaba que únicamente se dirigía a un solo televidente y no a todo un país. También le ayudó su pasión por hacer demostraciones, enseñar.

Crece como la espuma...

jabones
Disfruta es la de dar cursos a los interesados en aprender a hacer sus jabones.Cortesía

Así es María Ruth activa, inquieta, busca actividades que la hagan feliz y que signifiquen un reto, por eso ingresó en el mundo de la jabonería artesanal. Es que lo natural es lo suyo, no solo en su apariencia, también lo aplica a la cocina y en el negocio que inició su hermana hace nueve años. Ana Isabel se encarga de las ventas y la marca, ella de la producción. Afirma que otra faceta que disfruta es la de dar cursos a los interesados en aprender a hacer sus jabones.

Proyectos ‘macerados’

Su conexión con la naturaleza la atrapó con un pasatiempo, el avistamiento de aves. Cuando todavía podía salir, todas las mañanas paseaba por su ciudadela, con sus binoculares. “Ver de cerca a un colibrí es una magnificencia de Dios”. No lleva cámara que lo registre, basta con su retina. Cuando termine el aislamiento piensa unirse a un grupo de avistadores y ampliar la experiencia. Otro sueño que tiene es incursionar en más proyectos audiovisuales de cocina: tutoriales, consejos de conservación de alimentos, hacer una inmersión en el mundo del agro para que conozcan de dónde viene la comida. Y así la ‘pequeña detective’ halla en la observación un recurso que la ayuda a explorar la vida...

Ni el coronavirus las separa

Ruth Moreno
Ruth junto a su hermana y mamá.Cortesía

A doña Ruth la llama ‘mamma’. Frente a otras personas se refiere a ella como ‘Santa Madrecita’ y así le dicen sus amigos, con cariño. El término ‘Reina Madre’ lo usa en celebraciones y ‘Mamushka’ o ‘Nave Nodriza’ en una que otra broma, pero todas van envueltas de amor, el ingrediente de su relación.

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Su madre, de 82 años, desde el 2013 padece de demencia senil, un trastorno que va mermando recuerdos, pero Ruth y su hermana buscan la manera de ‘regresarla’ y vincularse aún más con ella. Vieron el documental ‘Alive inside’ (Vivo dentro), el cual explica que la última parte del cerebro en ‘apagarse’ es la zona donde está la música; y cuando a un paciente de alzhéimer o de demencia senil le hacen escuchar sus melodías favoritas… estos vuelven. Con esta información, arrancaron su ‘experimento’, para ello necesitaron la voz de los hermanos Miño Naranjo, apenas sonó una canción, doña Ruth empezó a tararearla. Es que su amor de hijas las hace intentar con todo.

Debido al aislamiento por el COVID-19, debieron separarse de su madre, quien está a cargo de una cuidadora.

Por más de 40 días no pudieron abrazarla y consentirla, como es su costumbre. Darle ese queso de coco que le fascina; “no necesita asistencia cuando se trata de comer un postre”.

Apenas tuvieron el resultado de la prueba de coronavirus, el cual salió negativo, corrieron a verla. “A los tiempos que la abrazaba, casi la asfixio”, comenta y ríe. A Ruth le cuesta este distanciamiento, es muy apegada a su mamá, a quien antes de la cuarentena acompañaba todas las noches hasta que ella se durmiera, hoy hace lo mismo desde una videollamada.

Cara a cara

  • Momento amargo y dulce: El cáncer terminal de su papá, cuya firma lleva tatuada en el antebrazo. El más dulce fue la hora de dormir a su sobrina Nicole de meses (hoy 10 años). 
  • Ingredientes que no faltan: La naturaleza, música y risa.
  • El plato que lo asocia con su personalidad: El baguette, tiene más trucos de los que parece.
  • ¿Qué congelaría? Lo que siente antes de una carcajada.

Personal

  • Guayaquileña, ingeniera agrónoma graduada en la Universidad Earth-Costa Rica. Licenciada en Hotelería y Restaurantes, opción cocina en el Liceo Hotelero y Turismo de Biarritz-Francia.
  • Escribió el prefacio del libro ‘Chocolat’, de Cyril Prud’Homme, chef francés.
  • Tiene 42 años. Conoce 13 países entre Europa, América y Asia. Ama Francia por sus recuerdos, historia, riqueza de sus productos regionales, etc.
  • Admira a la abogada Karla Morales por su vocación de ayuda y convocatoria social en circunstancias críticas.