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María Clara Ambrosini
Bailarina y maestra de ballet clásico.Cortesía @kbto.photo

María Clara Ambrosini: “Al bailar se suelta todo lo malo”

Para la balletista, el salón de ensayo es sagrado. Sueña con crear el primer colegio-ballet en Ecuador con su propio taller de costura.

El nombre María Clara Ambrosini en del mundo artístico hace referencia a una de las más importantes promesas del ballet clásico de los últimos años. La joven guayaquileña de 22 años (con dos décadas de trayectoria) ha representado a Ecuador en más de 20 competencias internacionales, en las cuales ha logrado que el ballet nacional cree un espacio en los más grandes escenarios mundiales.

A Mari, como la llaman sus amigos y seres queridos, no solo le apasiona cada segundo que baila al ritmo de la música clásica, también disfruta de la elaboración previa de sus trajes, los cuales diseña junto a su mamá, Eliana Cabrera. “Tratamos siempre de encontrar un equilibrio porque a mí me encantan los colores pasteles y a ella los tonos excéntricos. En el ballet me gusta mantener el estilo tradicional, porque cada personaje de las obras clásicas tiene su identidad definida”, explica.

Antes de vivir en Posadas (en la provincia de Misiones, Argentina) y Miami, donde reside actualmente, una de las actividades que siempre hacían como madre e hija era visitar todas las tiendas en el centro de Guayaquil para encontrar las telas perfectas para sus diseños. Hasta el año pasado, María Clara cuenta entre risas que la mitad de su cuarto estaba lleno de vestidos, tutús y trajes de sus antiguas presentaciones. Decidió regalar y vender la mayoría, para quedarse con los más representativos y los que aún puede usar.

María Clara Ambrosini
Es parte de la compañía Arts Ballet Theatre en Miami.cortesía : @technicalchicken

Metas a corto plazo tiene algunas. La más importante, es bailar en diversos escenarios europeos. Su plan de vida es regresar a Ecuador para crear un ‘colegio-ballet’, en el que las bailarinas continúen sus carreras sin que los estudios sean un inconveniente.Y que, como parte de la institución, se encuentre un taller de costura y, por qué no, crear su propia línea de trajes de ballet.

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Sus inicios

Como si fuese una característica intrínseca del crecimiento de todo niño, desde los dos años María Clara demostró sus primeros pininos en el baile. Dentro de su cuna y con su pañal como tutú, la pequeña ya mostraba alta flexibilidad al abrirse de piernas y alzar los brazos con toda la personalidad de una gran bailarina. Estos movimientos incentivaron a sus padres a inscribirla a esa edad en la escuela de ballet ruso de Ana Wiesner, a la que perteneció durante 14 años.

María Clara Ambrosini
María Clara Ambrosini a los dos años.cortesía

Poco tiempo después, Ana se convirtió en su principal mentora al ver en ella un gran potencial. Eso hizo que su camino en el ballet no acabe en su niñez. “Cuando tenía nueve años, mis papás me iban a retirar de las clases por la crisis económica. Sin embargo, Anita se negó y estuve becada el resto del tiempo en la escuela”, recuerda.

A los 11 años, comenzó oficialmente su carrera como balletista al representar a Ecuador en competencias internacionales. Esta dualidad entre su desempeño artístico y su etapa colegial le inculcó destrezas como la organización. Es que si de entrenar se trataba, era de las adolescentes que dejaba en segundo plano las fiestas, viajes o salidas con su amigos o familiares para entrenar cuando fuese necesario.

Nuevos comienzos

A sus 16, Mari vivió uno de los momentos más difíciles de su vida personal y artística: el fallecimiento de su mentora, Anita, quien perdió la lucha contra el cáncer. La joven recuerda con cariño que fue ella quien le enseñó todo lo que sabe en el ballet. “A pesar de tener otras maestras, ella siempre será mi primera referencia”.

Luego de eso, perteneció a la compañía Pam Danza Teatro, en la que rápidamente demostró su talento y comenzó a participar en más competencias alrededor del mundo. Así visitó países como Italia, España, Perú, Argentina y Estados Unidos.

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Entre las más destacadas se encuentran el American Dance Competition (en la que ganó la medalla de plata y la distinción como Bailarina Internacional más destacada de la competencia), Valentina Kozlova International Ballet Competition (donde obtuvo otra medalla de bronce) y el Miami International Ballet Competition (en la que trajo para Ecuador la medalla de oro). Estas distinciones le permitieron demostrar su talento frente a artistas internacionales y obtener contratos en reconocidas compañías como el Ballet del Centro del Conocimiento en Argentina y el Arts Ballet Theatre en Miami (en la que trabaja desde agosto del 2019).

Durante su trayectoria, se ha presentado junto a cientos bailarines de todo el mundo. Sin embargo, su progreso no lo compara con nadie. Está consciente del talento que tiene y que su más grande pilar es ser perseverante: “Si no lo eres, no tienes futuro en el ballet”. 

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Pequeña de altura, grande en talento

Con 1,54 m de estatura y pese a que no cuenta con la altura estándar de las bailarinas de ballet europeas (más de 1,70 m), afirma que eso nunca la ha detenido a cumplir sus sueños. “Una de mis frases favoritas de mis bailarinas a seguir es: ‘Quizá no sea tan alta y grande como todos los demás, pero puedo bailar igual de grande que todos ellos’”, recalca.

En el presente

En julio de este año, María Clara iba a participar en el Barna International Ballet Competition (en Bulgaria), pero el coronavirus cambió sus planes. Desde marzo, tras regresar a Guayaquil desde Miami por la cuarentena, da clases particulares online de ballet.

Personal

  • Nació en Guayaquil, tiene 22 años.
  • Bailarina y maestra de ballet clásico.
  • Es parte de la compañía Arts Ballet Theatre en Miami.