Buenavida

Lavinia Valbonesi: “A mí siempre me han juzgado”

A los 17 se independizó para buscar sus sueños y cinco años después vaya que los va conquistando.

Lavinia Valbonesi
A Lavinia Valbonesi le apasiona ayudar a las personas a mejorar su estilo de vida.ANDRÉS FRANCO V

Con más de 117 mil seguidores en las redes, esta joven guayaquileña atrapa fácilmente con una cautivadora belleza que complementa con su frescura y naturalidad, absorbiendo el lente de cualquier mortal. Sin embargo, atravesando la cortina pública que protagoniza, existe una mujer sin máscaras, sencilla y franca que se muestra a sí misma sin vanidad ni aspaviento alguno. Cuenta su vida, errores y tropiezos con sinceridad, en una entrevista que refleja su mundo interior, ávida por cumplirse a sí misma. A sus 22 años se especializó en Nutrición-Fitness & Body Building, y es personal trainer. Dice que le apasiona ayudar a la gente para que logre cambiar su estilo de vida, al mejorar su composición corporal, lo que permite, dice, lograr, más que un cambio físico, uno mental.

En busca del equilibrio

Muy joven aún, Lavinia atravesó varios procesos y etapas hasta conseguir un real equilibrio en su salud, lo que la mantiene motivada de forma constante. Confiesa que sufrió varios desórdenes alimenticios producto de la presión social a los 15 años. “Cuando empecé a modelar, no tenía el cuerpo que se esperaba y la persona que me introdujo a ese mundo ¡me presionaba demasiado! Terminé comparándome con las otras modelos y no me sentía suficientemente flaca o conforme”.

Probó de todo para estar delgada: dejó de comer, hizo dietas extremas, tomó batidos detox, ingirió pastillas para bajar de peso y buscaba tips en una página para anoréxicas. Así llegó a un estado de desnutrición tal que, aun siendo XXS, no se sentía conforme con lo que veía en el espejo. Escondía sus brazos por el complejo que tenía viéndose gorda. Afortunadamente, tras varios golpes y errores, encontró el camino de sanación, luego de asistir a una conferencia en un viaje. Decidió aislarse con la idea de probar el método (pensando que podría volver a bajar de peso en un santiamén si no le gustaba). Sin embargo, ¡el cambio fue casi inmediato! Se sintió mejor que nunca, con más energía y fuerza. Empezó a hacer ejercicio y a alimentarse correctamente, perdiéndole el miedo a la masa muscular. Desde entonces, sus días dieron un giro y resolvió dedicar su vida a orientar a otros hacia una vida sana.

Otros planes

Lavinia es producto de la mezcla explosiva de un italiano con una manaba, divorciados desde que tiene memoria. Hija única, vivió sus primeros años en Galápagos, donde reside su padre. Creció aprendiendo diferentes deportes, con un destino marcado que la llevaría a estudiar Ciencias Políticas. Viajó a Australia y trabajó en campañas políticas con la idea de ir a Italia para estudiar y no volver. Entonces su madre hizo maletas y se fue a vivir a Estados Unidos. Pero Lavinia regresó a Guayaquil para cumplir su plan y se encontró con una casa prácticamente vacía y un porvenir por trazar.

Decidí especializarme en nutrición y fitness y mis padres no me apoyaron. Mi mamá ya vivía en Estados Unidos, así que tuve que independizarme a los 17 años. Tuve que trabajar para pagar todas las cuentas. Menos mal mi madre me enseñó a valerme por mí misma desde chica y trabajé en todo lo que podía, vendiendo joyas en una isla, dando clases de italiano y gracias a Dios me llamaban muchísimo para modelar. Fui portada de revistas varias veces”.

Sin embargo, sobrellevar una vida sin el apoyo de sus padres no fue fácil, sobre todo al principio: “Me movía en buses para ahorrar y muchas veces no tenía ni para pagar la luz. ¡Te reirías si supieras cuántas veces me la cortaron!”.

Lavinia Valbonesi
Para conservar su escultural figura hace ejercicio y practica una dieta equilibrada.Andrés Franco V.

Una figura pública

Con grandes esfuerzos, cinco años después Lavinia se ha convertido en una imagen a seguir, con ese destello de luz que para nadie es indiferente. Sus rutinas de nutrición, fitness y belleza son seguidas a diario por un ejército de adeptos que la adoran y que, muchos a la vez, juzgan o critican. Por tal razón ha aprendido a guardarse para sí una buena parte de su vida, que protege y cuida muchísimo.

“¡A mí siempre me han juzgado! Desde que empecé en Instagram nunca olvidaré que me tapaba la mitad de la cara con la mano cuando hacía mis ‘stories’. Era muy insegura y ¡fui una burla! Hay quien cree que mi vida ha sido obra y gracia del Espíritu Santo y que solo soy una cara bonita con suerte”.

Vivir en Guayaquil, dice, no es fácil, por la gente y su mentalidad cerrada. “Ese negativismo, malas vibras y competitividad que hay no me gustan. Eso es un problema en la sociedad guayaquileña. ¡Hay excepciones, claro! Por eso siempre estoy un poco aislada y solo con quien quiero estar. Pero la ciudad me encanta, amo Guayaquil”.

Con el tiempo, Lavinia ha aprendido a torear la envidia que genera, enfocándose en lo que la alienta en la vida: su trabajo, sus perros (que son su adoración) y la gente que genuinamente la aprecia. “Mi mayor fortaleza es ser yo, ser real. En las redes sé que me expongo un montón y lo que se ve, es lo que soy: a veces desastrosa, a veces despeinada, digo lo que me gusta y lo que no, pero soy yo y eso logra una gran conexión con mi comunidad en las redes”.

Su vida en una lupa

En este año, dice, es una mejor versión de sí misma. “Soy diferente a la persona que fui antes, soy más consciente de lo que debo cambiar y mejorar”.

Durante la pandemia ha tenido una gran compañía, lo que la ha ayudado a sobrellevarla de mejor manera, pero reconoce que la afectó porque no siente que ha avanzado como hubiese querido. “Ha sido un año en pausa”.

Acompañada de la Morsa y Macha, sus dos pitbulls, afirma que se puede acabar el mundo, pero las tiene a ellas. Mujer de poca fiesta y amigas contadas, confiesa que tiene una pareja (Daniel Noboa), con quien mantiene una relación muy bonita. Llevan juntos más de un año y se complementan estupendamente. Mientras que a su terapeuta, quien la ha ayudado en el camino, la siente como a una madre.

Muy constante con sus rutinas de entrenamiento y alimentación, para Lavinia el comer sano es parte intrínseca de su día a día. “Las ensaladas son un nirvana para mí, me encantan”. Pero cuando le apetece, puede comer pizza, postres o una hamburguesa (que no es muy seguido). Tiene el ‘chip’ incorporado de lo que significa alimentarse bien y a conciencia.

También disfruta y agradece su trabajo como personal trainer, sin embargo le gustaría ser más arriesgada y salir de su zona de confort con más alianzas empresariales.

Con un espíritu recio, Lavinia cree firmemente en Dios, convencida de que todo tiene un tiempo y una razón de ser. Su presencia, dice, la guía y le da paz en todo momento.

Lavinia Valbonesi
Estar en el sitial actual le ha costado a Lavinia mucho esfuerzo y  trabajo.Andrés Franco V.

Personal

  • Edad: 22 años.

  • Estudios: Especializada en Nutrición-Fitness & Body Building. Es personal trainer.

  • Pareja: Daniel Noboa.