Monarquia europea
Princesas europeas muestran cómo las monarquías se renuevanFREEPIK

El futuro femenino en las monarquías europeas: adaptación y legitimidad

Las herederas al trono muestran cómo los reinados se adaptan al cambio social y a la igualdad de género 

Los reinados en Europa atraviesan un momento histórico de transformación. La sociedad demanda igualdad de género y adaptación, y figuras como Victoria de Suecia, Ingrid Alexandra de Noruega, Leonor de España y Catharina-Amalia de los Países Bajos simbolizan un futuro femenino prometedor en instituciones que, hasta hace pocas décadas, eran marcadamente rígidas y masculinas.

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Daniella Fernández Malnati, decana de la Facultad de Ciencias Políticas y Derecho de la Universidad Casa Grande, explica: “El sistema monárquico es muy rígido y ha sido cuestionado si tiene que seguir existiendo o no. Muchos países han cambiado sus leyes para que el criterio social se adapte y se vea que la monarquía se renueva”. Este proceso no solo responde a demandas de igualdad, sino también a la necesidad de mantener la relevancia y legitimidad ante la sociedad moderna.

Adaptación y legitimidad: dos caras del mismo trono

En las monarquías modernas, la capacidad de adaptarse a la sociedad y sus cambios determina en gran medida la legitimidad de ejercicio de un monarca. Como explica Fernández: “La legitimidad de origen puede ser por linaje y descendencia, pero puede perderse si no se acopla a políticas necesarias. La legitimidad de ejercicio es cómo el monarca actúa en la práctica y cómo se adapta a la sociedad”.

Este enfoque muestra que no basta con ser heredero del trono; los monarcas deben interactuar con los valores y demandas de la sociedad, respetando la igualdad de género, la justicia y la opinión pública, para mantener su autoridad y relevancia. Gestos simbólicos, como cuando Isabel II bajó la cabeza ante el féretro de Diana Spencer en 1997, reflejan cómo la adaptabilidad se convierte en una herramienta concreta de legitimidad de ejercicio, más allá de la tradición.

Un vistazo a las futuras reinas

  • Princesa Ingrid Alexandra, Noruega: Hija del príncipe heredero Haakon y la princesa Mette-Marit, segunda en la línea de sucesión al trono noruego, representa la renovación de la monarquía noruega y el protagonismo femenino en la corona.
  • Princesa Victoria, Suecia: Hija del rey Carlos XVI Gustavo y la reina Silvia, primera en la línea de sucesión al trono sueco, conocida por su compromiso con causas sociales y ambientales.
  • Princesa Catharina-Amalia, Países Bajos: Hija del rey Guillermo Alejandro y la reina Máxima, heredera al trono neerlandés como Princesa de Orange, simboliza la modernización de la monarquía holandesa y la igualdad de género.
  • Princesa Elisabeth, Bélgica: Hija del rey Felipe y la reina Matilde, primera en la línea de sucesión al trono belga, su formación académica y militar refleja el compromiso con la preparación de futuros monarcas.
  • Princesa Leonor, España: Hija del rey Felipe VI y la reina Letizia, princesa de Asturias y heredera al trono español, participa en actos oficiales y promueve la cultura y los valores cívicos en España.

Sociedad y cambio: el desafío de las monarquías

La presión política, constitucional y social obliga a las monarquías a modernizar su imagen y sus prácticas. Fernández explica: “Las monarquías absolutas de los siglos XV y XVI tenían total mando, pero hoy la mayoría de los países viven en sistemas democráticos. Las monarquías deben adaptarse, porque si no, parecerían anticuadas e injustas”.

La igualdad de género ha sido un motor de cambio. Países europeos, líderes en derechos de género, han promovido leyes que obligan a la monarquía a revisar protocolos y códigos antiguos, asegurando que sus miembros, especialmente mujeres jóvenes, puedan ejercer liderazgo y visibilidad pública de manera legítima.

Un futuro femenino en el trono

El protagonismo de las mujeres en las monarquías europeas muestra que estas instituciones pueden evolucionar y acercarse a la sociedad. Su papel va más allá de la tradición: reflejan los cambios que la sociedad pide, como la igualdad de género y la visibilidad de las mujeres en posiciones de liderazgo.

Fernández lo explica con claridad: “La sociedad nunca es estática; necesita cambios y le importa el discurso de igualdad de género. Las monarquías que entienden esto pueden mantener su legitimidad y autoridad en el futuro”.

Este enfoque demuestra que, aunque las monarquías sean sistemas antiguos, pueden reinventarse y transmitir un mensaje positivo: ser líderes respetadas y cercanas, que inspiran a las nuevas generaciones sin perder su esencia histórica.

Incluso los reyes enfrentan la opinión pública

Aunque el rey Felipe VI de España es hombre, también ha enfrentado críticas públicas, como ocurrió durante el diluvio en Valencia, en octubre de 2024, donde fue recibido con gritos, insultos y lanzamiento de barro. La población expresó su molestia ante la percepción de que los monarcas “no hacen nada y solo tienen privilegios”. Este episodio demuestra que la presión sobre la monarquía no depende del género, sino de la expectativa social de cercanía, acción y legitimidad, recordando que incluso los gestos simbólicos son observados y evaluados por la ciudadanía.

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