Priscilla Falconi Avellán | La ventaja de decidir en diversidad
La presencia femenina en alta dirección hacia niveles cercanos a 30 % se asocia con incrementos en la rentabilidad neta
La Ley Orgánica para impulsar la Economía Violeta, vigente desde enero de 2023, promueve la presencia femenina en los espacios donde se toman decisiones empresariales. Establece que cuando un directorio tenga tres o más miembros, al menos uno debe ser mujer. Esta disposición refleja una tendencia; incorporar diversidad en la gobernanza es hoy una apuesta estratégica.
Desde mi participación en el Club del 30 %, iniciativa que impulsa una mayor representación femenina en directorios, he constatado que esta conversación ya no gira solo en torno a la equidad. Hoy se plantea en términos de competitividad, gestión de riesgos y generación de valor.
La evidencia es clara. Un estudio del Peterson Institute, basado en cerca de 22.000 compañías en 91 países, encontró que elevar la presencia femenina en la alta dirección hacia niveles cercanos al 30 % se asocia con incrementos aproximados del 15 % en la rentabilidad neta. Investigaciones de MSCI muestran que compañías con al menos tres mujeres en sus directorios registraron mejoras cercanas a 10 puntos porcentuales en retorno sobre patrimonio y un crecimiento del 37 % en sus utilidades por acción. A su vez, análisis de S&P Global indican que incorporar mujeres en posiciones financieras estratégicas se asocia con hasta un 6 % más de rentabilidad y mejor desempeño bursátil.
Sin embargo, las mujeres ocupan entre el 23 % y el 27 % de los asientos en directorios a nivel mundial (Deloitte/International Finance Corporation/MSCI). Ventaja competitiva aún subutilizada. Como afirmó un miembro masculino del Club del 30 %, la meta debería ser la paridad.
La ley marca el camino, pero el liderazgo empresarial lo construyen quienes se anticipan. Integrar talento diverso no es concesión ni moda, denota visión. En mercados cada vez más exigentes, los directorios que amplían su mirada reducen riesgos, fortalecen la disciplina financiera, anticipan cambios y generan mayor confianza. Deciden mejor.
El liderazgo femenino no es discurso, es ventaja. Y las empresas que lo entiendan serán las que definan el rumbo.