Dos guías alternativas a la pirámide de alimentación

  Buenavida

Dos guías alternativas a la pirámide de alimentación

Algunos modelos saludables permanecen inalterables, pese a la necesidad de actualizarse Un manifiesto busca concienciar sobre los buenos hábitos

Sociedad_Alimentación_Buenvivir
Objetivo. Juan Revenga presentó el Manifiesto Vivaz con la finalidad de promover una adecuada alimentación.EFE

Olvidarse de ‘la pirámide de los alimentos’ y usar guías de alimentación más actuales y válidas. Esta es una de las recomendaciones del Manifiesto Vivaz, un documento destinado a concienciar y difundir en la sociedad unos buenos hábitos alimentarios, como uno de los pilares para prevenir las enfermedades y mantener una buena salud y calidad de vida.

Los contenidos de este manifiesto para lograr una alimentación saludable, asesorado por Juan Revenga, uno de los nutricionistas españoles de fama internacional, se basan en la evidencia científica y se apoyan en los profesionales sanitarios.

Para elaborar este manifiesto se tuvo en cuenta que “los factores de riesgo modificables, como una alimentación inadecuada, la falta de actividad física y el tabaquismo, están comúnmente asociados a las enfermedades no transmisibles que causan el 70 % de las muertes en el mundo”, explica Revenga.

Alienta a priorizar los productos sin procesar o procesados mínimamente y huir de los ultraprocesados; consumir al menos 5 raciones diarias de vegetales (frutas, verduras y hortalizas, sobre todo frescos); comprar más en el mercado y no solo en el supermercado; apostar por ganar buenos hábitos en vez de perder kilos y comer de modo consciente la comida preparada en casa.

También recomienda alejarse del culto al peso y del concepto ‘dieta’, detrás del cual hay pocos trastornos de la conducta alimentaria; del modelo centrado en el nutriente; y de los mitos generalizaciones y consejos ancestrales contrarios a la ciencia.

Además de estos consejos básicos, una de las recomendaciones más llamativas de este manifiesto es: “Olvídate de la ‘pirámide de los alimentos’ que probablemente tendrás en la cabeza y quédate con los mensajes de cualquiera de estas otras dos guías alimentarias: el Plato de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Harvard y el Triángulo invertido flamenco”.

Este biólogo y dietista-nutricionista formado en la Universidad de Navarra, profesor en la Facultad de Ciencias de la Salud en la Universidad San Jorge (Zaragoza) y miembro de la Academia Española de Nutrición y Dietética, dice que “desde 2004 se ha venido usando como referencia entre la población y en diversos ámbitos, desde las administraciones públicas, hasta en entornos educativos, la pirámide de la alimentación saludable de la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria (SENC)”.

Señala que en 2015, la imagen piramidal repitió el mismo concepto gráfico y contenidos y le siguieron muchas otras, casi de forma anual (en 2017, 2018, 2019), que siguen el trazo grueso de sus predecesoras.

Por eso desaconseja seguir esa pirámide de la alimentación esencialmente por la falta de actualización en la evidencia científica que hay en sus mensajes.

“En nutrición, como ciencia que es, se han realizado importantes avances en las últimas tres décadas, pero esta pirámide no solo permanece inmutable e incluso incorpora mensajes innecesarios”, de acuerdo a este nutricionista. En cambio, el Plato de la Escuela de Salud Pública de Harvard’ realiza sus recomendaciones en base a la evidencia científica más actual, destaca.

Esta guía pone el acento en los alimentos de origen vegetal frescos: frutas, verduras y hortalizas, incluyéndolos entre los más aconsejables para promocionar la salud ciudadana, que apueste por limitar el consumo de lácteos y que no recomiende el consumo de zumos de fruta.

También considera limitar la presencia de carnes rojas y evitar el consumo de derivados cárnicos; que recomiende el consumo de legumbres y de frutos secos incluyéndolos dentro de la ‘proteína saludable’, y que excluya los productos ultraprocesados, los ‘snacks’ dulces y salados y las bebidas alcohólicas.

Otra guía alimentaria, en este caso europea y denominada el ‘Triángulo Invertido Flamenco’ (Bruselas, Bélgica) “traslada prácticamente el mismo mensaje o muy parecido, “con un formato original y efectivo”, según Revenga.

En su peldaño superior recoge a las verduras, hortalizas y frutas, las legumbres, la papa, los alimentos elaborados con cereales integrales, el aceite de semillas y los frutos secos. En el segundo escalón hacia abajo están el pescado, la leche y leches fermentadas, el queso, los huevos y las carnes ‘blancas’. En el vértice inferior aparecen la mantequilla y las carnes rojas.

  • Restricción. El Triángulo Invertido Flamenco pide limitar la ingesta de alcohol, bebidas azucaradas, dulces, comida rápida, embutidos y carne procesada.