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María José Serrano y Daniel Muñoz.Gerardo Menoscal

Conoce 4 historias de socios que son ejemplos de talento y lealtad

Su mejor inversión es la confianza. Semana rinde homenaje a la amistad y hermandad.

Química al instante

Ella, María José Serrano, contrata los servicios del arquitecto y diseñador de interiores Daniel Muñoz para que decore su casa. Juntos viajan a Tailandia para comprar los productos. Desde el principio hubo esa química y confianza, que supera los 15 años de edad que los diferencia. Ella se describe como un ‘alma vieja’ y él como un ser jovial.

Cuando traen los artículos ven la posibilidad de emprender un negocio, una tienda de decoración. Daniel, antes de irse a una feria internacional, le pregunta si se asocian, y María José, sin dudarlo, acepta. Él se centra en la parte creativa y los clientes, ella en lo administrativo. Al comprar, por lo general tienen los mismos gustos, pero ambos se frenan, lo expresan entre risas.

Las ganancias son 50-50 y les ha ido tan bien que cuentan con otro local y en un futuro (no lejano) planean emprender más proyectos. Para ambos, más que socios son una familia. “A él no le gusta dar precios, me encarga ese asunto. Habla de las tendencias, y me puede dirigir en la compra, pero nunca va a llamar a cobrar ni se involucra en las ventas. Yo hago la parte investigativa, los contactos y demás”, indica María José. “Cada uno tiene claro su rol y sabemos que somos indispensables para el negocio”, señala Daniel, quien revela que antes tuvo otros socios y no le fue como esperaba. Le dio miedo volver a asociarse, pero de esa experiencia aprendió y se cruzó en el camino con la honestidad y fraternidad de ella, y no se arrepiente.

Conexión y complicidad máxima

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Tahiz y Miguel PanusVanessa Tapia

Tahiz y Miguel Panus son hermanos y socios en una de las empresas de organización de reinados más importantes del país. Llevan una década trabajando juntos en este campo y tras su esfuerzo, han logrado cristalizar el sueño de convertir en reinas a más de 150 jóvenes. Y aunque, hay complicidad y conexión entre ambos, al punto de que Tahis dice que él es casi su gemelo porque piensan iguales, Miguel reconoce que en el día a día (pasan 10 horas juntos de lunes a viernes) al inicio habían discusiones que lo llevaron, impulsado por el enojo, a querer renunciar unas 10 veces, pero siempre recapacitaba “porque al final, somos la misma sangre y todo tiene solución”.

Y es que el vínculo de hermandad inició en la infancia. Recuerda Tahiz que a los 15 años empezó a participar en concursos de belleza y ya el pequeño Miguel la acompañaba tras bambalinas a todas sus participaciones. Cuando a ella le tocaba el turno de salir al escenario, su hermano se convertía en su más grande admirador.

Para Tahiz es una bendición contar con el apoyo de su hermano, porque tiene la certeza de que nunca la va a traicionar en esta empresa a la que se dedicarán toda la vida.

Distintas, pero unidas

Silvia y Cristina Muñoz
Silvia y Cristina MuñozJuan Faustos

Nada en la vida es casualidad y ellas lo demuestran. Durante la niñez, cuando apenas comenzaban la primaria, las diseñadoras de moda Silvia y Cristina Muñoz ya aprendían a pintar cerámica, bordaban, tejían con crochés y hacían manualidades como aretes, cuadros con caracoles y más.

Ya al crecer, pese a que ambas decidieron estudiar dos carreras totalmente distintas (Silvia optó por Leyes y Finanzas, y Cristina por Comunicación y Marketing), en la universidad comenzaron a diseñar camisetas bordadas, vestidos cortos y complementos para la playa como hobbie, lo cual, varios meses después, decidieron potencializar y formalizar para hacer su propia empresa.

“Al principio, trabajar con mi hermana no fue fácil, es como un matrimonio, poco a poco se aprende. Se necesita mucha madurez, organización y respeto”, recalca Cristina.

Las caracteriza su contraste en los gustos. A Silvia le encanta el color negro y es introvertida; Cristina ama el blanco, es hablantina y extrovertida. Pero justamente esas particularidades, coinciden, les ha permitido crear una dupla perfecta y así lograr diseñar en sus 11 años juntas, más de 10 mil vestidos de alta gala.

“Es mi socia y me apoya en todo. Si no puedo hacer algo, estoy tranquila porque confío en ella y sé que me ayudará a resolverlo”, relata Silvia. 

De ser competencia a inseparables

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Daniel Zea y Johanna HenriquesCortesía

Todo empezó hace 10 años. Ambos laboraban en la promoción de importantes discotecas. Se conocían, pero fue Johanna Henriques quien le dijo a su jefa que uniera al grupo a Daniel Zea. Muchos le decían… ¡Es tu competencia! Mas ella le hizo caso a su intuición y sin duda su brújula no le falló, pues dio con el mejor amigo y socio de la vida. Confiesan que hubo ‘clic’ cuando se conocieron. Y una noche de trabajo, él le propone ser socios y luego de tres meses se independizan. Era tal el grado de confianza, que inicialmente todo fue de palabra y por su primer cliente internacional tuvieron que constituir legalmente la compañía, hace tres años. “Nos tocó llamar al abogado y decir casémonos, desde entonces montamos nuestra empresa consultora de comunicación y relaciones públicas”, manifiesta Daniel.

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Tienen 8 años de diferencia y se complementan. Los dos son creativos, pero él se encarga de generar ideas y desarrollarlas. Ella maneja el presupuesto y nunca se equivoca con un cliente o algún negocio. En tiempo de estrés… solo ríen, así lo canalizan.

Por lo general cuando una persona toma sus vacaciones, lo que más quiere es alejarse de todo lo que se relacione con el trabajo, pero ellos disfrutan de vacacionar juntos con viajes constantes a la playa y también tienen memorables recuerdos de Estados Unidos, Perú, Francia y España. “Nuestra relación no es normal, es una bendición”, dice Johanna.