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Diario Expreso Ecuador

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Una zona rosa que ha perdido su color

Hace más de 15 años, había más de 50 locales que cada noche se repletaban. Si se compara ese tiempo con el actual, queda la sensación de que la llamada zona rosa de Guayaquil ya no vive sus mejores tiempos.

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En su mejor momento, hace más de 15 años, había más de 50 locales que cada noche se repletaban. Si se compara ese tiempo con el actual, fácilmente queda la sensación de que la llamada zona rosa de Guayaquil ya no vive sus mejores tiempos.

En aquellos días se decía que era el lugar de mayor ritmo nocturno que tenía la ciudad. Un movimiento que se concentraba desde las cinco de la tarde y duraba varias horas más allá de la medianoche. Mientras que en el día era un lugar en el que parecía que todos dormían. Nada quedaba abierto y siempre el tipo de servicios que se ofrecía estaba vinculado con los bares y las discotecas.

Al parecer esto último resultó la piedra que hizo saltar el rumbo que la zona rosa llevaba en aquellos años de la primera década de este siglo.

Precisamente sobre esto, David Hidalgo, arquitecto y catedrático universitario, opina que si se puede hablar de fracaso de la zona rosa, este radicaría en el hecho de no haberse podido consolidar en ese espacio ubicado en el ala norte del centro de Guayaquil, un cosmopolitismo urbano. “Debe existir una movilidad de turistas constante en el sector. Esto implica dotar a la zona de cafés, librerías, espacios culturales, hostales, restaurantes... No solo discotecas y bares”.

Y lo que se dio principalmente en el sector es lo que Franklin Villamar, un asesor urbano, define como saturación de servicio en un área. “Es como poner a todos los vendedores de tomate en una sola cuadra: se mata la mayoría y sobreviven dos o tres”.

Solange Garcés Aguilar, asesora en desarrollo y promoción turística, recurre a la zona rosa en Quito (la Plaza Foch) como un ejemplo. “Ahí se ha logrado el perfil adecuado. Esa es una zona que no ha perdido su encanto... Es muy viva, tiene mucho movimiento y ofrece novedades permanentemente”.

Algo que se logra, dice esta especialista, cuando los dueños de estos locales llegan a definir una visión de empresarios turísticos. “Para esto, deben comprometerse en los planes que tiene la ciudad sobre el turismo. Esto implica que no solo deberá pensar en sus negocios. Estar pendientes de mejorar el servicio, de pensar permanentemente en novedades, en promocionarse”.

En los últimos años han ido abriendo nuevos tipos de negocios: cafeterías, panaderías, tres hoteles... A esto se suman las obras anunciadas por el Municipio: dos museos y una sala de teatro, que lo mantienen vigente como proyecto cultural.

Voces

Solange Garcés, asesora en promoción turística y hotelera

El proyecto como zona rosa sigue ejecutándose. El Municipio está desarrollando uno de sus componentes: el arquitectónico, y propone otras obras en el plano cultural.

Freddy Girón, dueño de un restaurante y una cafetería cultural

Una de las situaciones que afectaron a la zona rosa fue responsabilidad absoluta de los dueños de los locales: faltó que estos se comprometieran en la calidad del servicio.

dueño de un restaurante y una cafetería cultural

La regeneración en el centro

No solo se colocaron adoquines

Para el vocero oficial del Municipio, Jorge Rodríguez, la regeneración urbana ha sido la fórmula con la que en estos 17 años de administración del alcalde Jaime Nebot, se ha emprendido la recuperación del centro de la ciudad. Y esta no ha sido solo el reemplazo de aceras y bordillos o el hecho de haber puesto adoquines, sino que también corresponde al cableado subterráneo y al mejoramiento del sistema de alcantarillado. “Creemos que a través de este proyecto el centro ha tenido un despegue y sobre todo el cambio que se puede apreciar”.

Reconoce que hay temas que el Cabildo no puede asumir. “Por más que nosotros quisiéramos incentivar la inversión inmobiliaria en el sector, no habría una respuesta positiva. No es el momento, por la crisis nacional”.

En el caso de la posibilidad de generar cierto tipo de incentivos, Rodríguez asegura que el Municipio está dispuesto a ofrecerlo. Que se podría plantear incluso por 20 años y hasta el 50 % la exoneración del impuesto predial. “Pero hasta ahí llegamos nosotros... No podemos por cualquier otra vía atraer inversiones”.

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