Modalidad. En un gran porcentaje, las víctimas son interceptadas por sujetos que se movilizan en motocicletas.

La Zona 8, marcada por la violencia criminal

Agridulce. Las muertes violentas disminuyen significativamente a escala nacional, según cifras oficiales. No obstante, la Zona 8 sigue a la cabeza de la violencia criminal.

Agridulce. Las muertes violentas disminuyen significativamente a escala nacional, según cifras oficiales. No obstante, la Zona 8 sigue a la cabeza de la violencia criminal.

En el primer semestre de 2016, en el país se produjeron 536 asesinatos; 62 menos que en 2015 durante el mismo período, según la Dirección Nacional de Delitos contra la Vida, Muertes Violentas, Desapariciones, Extorsión y Secuestros (Dinased).

La Zona 8 (comprende los cantones de Guayaquil, Durán y Samborondón) registra 118 muertes, un 22 % del balance nacional. La mayoría suscitada en el Puerto Principal.

Son 14 eventos menos en relación al 2015 que, en el primer semestre cerró con 132.

“Es una reducción significativa, teniendo en cuenta que siempre el distrito metropolitano de Guayaquil es una zona que aporta de manera importante a estos eventos de muertes violentas”, dice el coronel Víctor Aráuz, director nacional de la Dinased.

En la Sierra, puntualiza el oficial, los asesinatos se derivan de violencia social: interpersonal, intrafamiliar, riñas, etc.

Pero es la violencia criminal la que marca en décadas a la Perla del Pacífico. “Acá en la Costa, particularmente Guayaquil, la mayoría de eventos se dan por violencia criminal, estamos hablando de robos, asaltos, ajustes de cuenta”. Muchas de esas situaciones vinculadas a organizaciones criminales dedicadas a otro tipo de delitos, como el narcotráfico.

Uno de los últimos hechos se produjo la noche del martes, en la cooperativa Río Guayas, en el Guasmo Norte.

Carlos Cedeño Arreaga llegaba a casa con su esposa sin sospechar que sicarios lo estaban esperando. Antes de abrir la puerta, dos individuos que se movilizaban en una moto pasaron cerca de la pareja y, sin darle tiempo a la reacción, le dispararon a corta distancia.

En un instinto de conservación, la mujer abrió rápidamente la puerta para salvarse.

En sus declaraciones preliminares al fiscal Ney Dueñas, la viuda reveló que la semana pasada su esposo habría recibido una amenaza de muerte.

En la escena, agentes de la Policía Forense recogieron siete casquillos de las balas que recibió Cedeño: dos en la cabeza y las demás en el cuerpo.

El mismo número de balazos recibió el capitán de la Comisión de Tránsito del Ecuador, Jairo Prado Véliz, el pasado 29 de junio. El asesinato, al estilo sicariato, ocurrió a escasos 50 metros de la Delegación 5 de la CTE, en la avenida Juan Tanca Marengo. Un trabajador de montacargas que intentó frenar a los delincuentes también fue asesinado.

El director de la Dinased dice que tienen “muy buenos datos” para determinar quiénes son los autores de un hecho que se habría originado por deudas o negocios no cumplidos, según las hipótesis que se barajan.

En medio de todo, la moto utilizada por los sicarios aparece como pieza clave en el caso, que extiende las pesquisas a un canchón de la CTE en El Triunfo, de donde habría salido el vehículo sin conocimiento de su dueño.