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Ximena Bohórquez: "En casa quien tiene la autoridad soy yo"

Candidata a asambleísta nacional, la exprimera dama del país habla de su familia, de la disciplina militar en su hogar y de los retos que superó.

XIMENA BOHORQUEZ (32988021)
Ximena Bohórquez habló con EXPRESIONES.KARINA DEFAS

Fue primera dama de la República, solidaria de corazón, de risa contagiosa y una médica que conoce de política pero que aún guarda cositas de su lado más sensible… Desde su departamento en Quito, Ximena Bohórquez respondió El Cuestionario con firmeza.

Casi cuarenta años junto a un coronel, Lucio Gutiérrez, ¿usted es una mujer de armas tomar?

Siempre lo he sido (risas). En aquella época, cuando me casé, cursaba el cuarto año en la facultad de Medicina, estaba a mitad de mi carrera. Así que yo puse mis condiciones. Primero, debía continuar con mis estudios, lo cual no era una lógica frecuente en quienes tomaban la vía del matrimonio, mucho más con un oficial de Fuerzas Armadas. Y después de graduarme, le anticipé que mi título no iba a estar para (adornar) la sala, porque yo tenía que ejercer mi carrera... Salí del molde.

¿En casa se impone la disciplina militar o el toque femenino de Ximena?

Dentro de casa quien tiene la autoridad soy yo (…) disciplina militar por Ximena (risas), porque mi esposo siempre ha estado para el relajo, para pasar bien, para gozar de las hijas, mimando, adulando... y la que impone las reglas soy yo.

¿O sea, Lucio Gutiérrez es el más mimoso?

Es el único mimoso (risas).

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¿Cómo es eso que usted es la tía de Lucio Gutiérrez?

Sí (risas). Realmente tenemos una familiaridad muy íntima, muy cercana. Su mamá, es decir mi suegra, fue mi prima. Unos dicen que somos primos en segundo grado, pero hay expertos en el árbol genealógico que aseguran que soy su tía.

¿Cierto es que los ponían en la misma cuna?

Sí. La familia de mi esposo vivía en el Oriente, y cuando su madre debía dar a luz a su primer hijo varón, Lucio, salió a Quito para hacerse atender en la Maternidad Isidro Ayora. Y justamente coincidía en que yo también había nacido y dormíamos en la misma cuna desde recién nacidos.

¿Es decir que se acurrucaban desde chiquitos?

Así es (risas).

¿Y sí respeta Lucio a la tía?

No (risas). En muchas ocasiones no ha respetado.

Nos contaron que lo conquistó con unos huevos revueltos, ¿qué hizo él para flecharla?

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No es mi hobby la cocina. Sí he tenido que hacerlo, pero basta el hecho de entrar a la cocina para cambiar de carácter. Me pongo de mal genio. No es de mi agrado, pero sí sé cocinar. Y él me conquistó con su manera de ser, sincero, transparente y muy inteligente.

Hubo un tiempo que estuvo separada de Gutiérrez. ¿Cómo quedó la disolución conyugal?

En el pasado. Quiero explicarles que el tema de la disolución conyugal más bien tiene una raíz económica, porque la actividad política implica gasto de recursos económicos (...) yo quise preservar el patrimonio de mis dos hijas.

¿Cuándo fue la reconciliación?

Yo fui asambleísta en aquella época y la Embajada de Israel me había invitado a un congreso en ese país. Y mi esposo también había sido invitado (...) Allá todo fluyó como si no hubiese pasado nada. Y regresamos juntos.

Años atrás, luego de desafiliarse de Sociedad Patriótica, fue llamada ‘Heroína de Asamblea’… Si ahora mismo fuera una heroína de cómics, ¿cuál sería?

La mujer maravilla (risas).

Si tuviera el polvito mágico, ¿a quién hiciera desaparecer de la Asamblea?

No necesariamente en la Asamblea. Sí desaparecería esos pensamientos cerrados, retrógrados de ciertas tendencias políticas...

¿Qué fue lo más duro de ser la primera dama?

Abandonar a mis hijas. Mi segunda hija estaba en plena adolescencia y ella siempre me lo dijo, las muy pocas ocasiones que yo tenía oportunidad de verla, que yo era mamá para los niños ecuatorianos pero que había dejado de ser madre de ella.

Si pudiera volver a esa época, ¿qué cambiaría?

Les pediría a mis hijas que me acompañen.

¿A usted le molestaba que hicieran parodias con su risa?

Me encantaba (risas). Yo disfrutaba al máximo. Me gusta mucho reírme de mí misma.

¿A quién de la política no le echaría una sonrisita si se encuentra en la calle?

Hay muchos actores de la política que no merecen ser reconocidos por su actitud egoísta, por actitudes de megalomanía. Yo preferiría simplemente voltear la cara y no mirar, porque para mí son personas que no tienen calidad humana para estar en esta área.

¿Alguna de sus dos hijas heredó su risa?

No. Yo soy de sonrisa fácil. Me encanta y disfruto de todos los chistes, las parodias...

Cuéntenos un chiste…

Un ‘chumadito’ estaba pasando la calle en la avenida Amazonas, cerca del Mall El Jardín, y como había bebido tanto se choca con un militar. Le dice: ‘Perdón, mi sargento’. Y el militar le increpa bravísimo: ‘Cómo que sargento, ¿qué no ve las estrellas?’ Y el borrachito responde: ‘Perdón, mi cielo’.

¿Y usted le ha dicho ‘mi cielo’ a Lucio?

No (risas).

¿Pero él, como coronel, todavía la hace marchar?

Y yo también le hago marchar (risas).

"EL TRAJE NO HACE AL MONJE"

TRAJE
Traje que usó en la boda real.Archivo

¿Se acuerda del traje que usó para la boda del príncipe Felipe?

Sí, yo recuerdo que me lo hizo un artista de la confección ecuatoriana, y me gustó muchísimo la forma y la minuciosidad, con tantos detalles.

Fue muy criticado…

Me supongo que sí. Sin embargo, el traje no le hace al monje.

¿Qué hizo con él? ¿Lo ha vuelto a usar?

No (risas). No somos una familia que tenga reuniones permanentes, somos una familia normal.

¿Pesa mucho cómo uno se viste cuando se está en la política?

Yo diría que por respeto a la nación uno tiene que estar bien presentado, no necesariamente luciendo el último grito de la moda, porque eso está para los jóvenes, pero sí trajes sobrios, ropa que no sea tan discordante en los tonos.

Ese peinado debe implicar trabajo. ¿A qué hora se levanta para hacerlo?

Es herencia de mis padres. En mi familia tenemos cabello hasta para exportar, es uno de los mayores problemas que yo tengo (risas). Es duro mantener un peinado (…) y me toca cepillarme todas las mañanas.

¿Vanidosa?

Como toda mujer, no con exageración.

¿Y qué música prefiere?

Para mí, el genio de la música se llama Michael Jackson. Todas sus canciones son verdaderos clásicos.

Como médica, manejaba un centro para personas con obesidad…

Por la responsabilidad de entrar en esta carrera política lo cerré a inicios de pandemia, en marzo. Sin embargo, tengo mis pacientes de forma aislada. Amo mi profesión, la he ejercido toda mi vida y extraño mucho estar en contacto diario con mis pacientes.

Muchos aseguran que es solidaria de corazón. ¿La política le puede cambiar a uno el corazón?

Sí, estoy segura de que sí. Es la causa por la que Ecuador ha caído en niveles bajísimos de corrupción.

¿Y a la pareja?

Tal vez sí, porque la vida política implica relacionarse con muchísima gente y en esta actividad uno invierte casi todo el día, perdiéndose la comunicación diaria.

La vimos haciendo campaña en una especie de tanque militar…

Sí, los compañeros de Sociedad Patriótica del Guayas, tan ingeniosos, habían adaptado una camioneta poniéndole todo el cascarón de un tanque de guerra, con fibra de vidrio, una obra artística (…) y me subí para combatir a la corrupción.

¿No tiene ganas de bombardear por ahí alguna institución?

Si fuera real, tal vez, pero no llegamos a esos extremos (risas).