El voto nulo edificante

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El voto nulo edificante

El Consejo de Participación Ciudadana y Control Social, nombre culebrero introducido por el exdictador y su pandilla en la última Constitución Política para despojar al Poder Legislativo de su facultad congénita de elegir a los principales funcionarios controladores del presidente de la República, para integrar el Poder Judicial con jueces dóciles y numismáticos, y fiscales mimosos con los delincuentes, para torturar la voluntad popular mediante el Poder Electoral, utilizando trampas distritales y un sistema excluyente de distribución de escaños que garantizó la mayoría en la Asamblea Nacional, y para asegurar la impunidad por los crímenes y metidas de mano proyectadas. Fue integrado por un solo partido político en la década podrida, durante la cual, siendo su objetivo fiscalizar y concurrir a juicio en persecución de los delincuentes, permitió plácidamente robar setenta mil millones de dólares.

Ecuador está compelido a elegir el próximo domingo de entre 43 candidatos, los 7 nuevos vocales de este consejo mudo y existen 2 posiciones: una, no votar por quienes están identificados con el exdictador y sí por los otros, a quienes se supone independientes. La otra es votar nulo para, en caso de que los votos nulos sumen más que los válidos, exigir, no una nueva elección para lo mismo sino la convocatoria a una Asamblea Constituyente que derogue, aunque sea parcialmente, la constitución política que creó este feto jurídico.

Votemos nulo contra la existencia del Cpccs. Se reconoce los méritos de media docena de candidatos y se deplora la candidez de otros que no podrán explicar por qué, sabiendo que el consejo en referencia fue un instrumento criminal, pretenden integrarlo. Es como condenar el robo de una caja fuerte portando una ganzúa. La mayoría de los 43 candidatos no pagó impuestos e ignora las leyes, debiendo conocerlas para investigar y acusar, que sería su única tarea. Y son casi todos solemnes desconocidos que no pueden probar haber prestado alguna vez un servicio público gratuito, que es el título que justamente debe exigirse. Votar por ellos será acunar pollos en un nido de víboras.

Antes promoví el voto nulo al finalizar la década de los 70, como un instrumento de protesta cuando la última dictadura militar impuso al pueblo escoger entre dos libros o proyectos constitucionales que la mayoría no entendería, como condición para restituir el poder. El voto nulo registró más votos que uno de los dos libros, más o menos 400.000. Fue votar por principio. Debemos hacerlo otra vez.

Anule usted lo que no debió existir: un consejo que ha sido y será cuna de dictaduras, para mecer a otros populistas. Es una farsa escoger 7 personas entre 43 que ya fueron escogidas por el Consejo Electoral del dictador, que aceptó a regañadientes introducir a media docena de sus críticos para encubrir la farsa. Seguro que no solo Correa, que otro partido ha introducido sus peones entre los 43.

Jaime Damerval