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Volvio de su primera vuelta al mundo
La ceremonia inició con el rigor del tiempo. Estaba previsto que el acto protocolario empiece a las 15:00 y así fue. Cuarenta y cinco minutos antes, el Buque Escuela Guayas ya era visible desde el muelle del Yacht Club en el malecón Simón Bolívar. Los

La ceremonia inició con el rigor del tiempo. Estaba previsto que el acto protocolario empiece a las 15:00 y así fue. Cuarenta y cinco minutos antes, el Buque Escuela Guayas ya era visible desde el muelle del Yacht Club en el malecón Simón Bolívar. Los invitados, familiares de la tropa de guardiamarinas que venían a bordo, esperaban ansiosos, con carteles y globos, la llegada del coloso de veintitrés velas.
Media hora antes de la ceremonia militar, la tripulación del buque inició el acoderamiento frente a la escuadra militar y las autoridades presentes, entre ellas el vicealmirante Ángel Sarzosa Aguirre, comandante general de la Armada, y el contraalmirante Carlos Albuja Obregón, comandante de operaciones navales y jefe de la primera zona naval.
En la ceremonia de bienvenida estuvieron también el jefe del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas, vicealmirante Oswaldo Zambrano Cueva, y el ministro coordinador de Seguridad, César Navas Vera.
El rigor militar se mantuvo durante los cerca de cuarenta minutos que duró la ceremonia, entonando el canto a la bandera, el Himno Nacional y el de la Armada, y con los honores y partes entre autoridades. Luego vino el ingreso y salida del estandarte nacional y el desembarco de los guardiamarinas (89 entre las dos promociones).
En su intervención, Albuja exaltó el periplo de 294 días que hiciera la dotación a cargo de Carlos Zumárraga Asanza, comandante del buque que por primera vez surcó mares y océanos de los cinco continentes y visitó 23 puertos. En total, 33.980 millas navegadas.
El embajador itinerante, como llamó Albuja al buque escuela, tiene su historia, que data de la época de los 70, cuando la Armada del Ecuador ya visualizaba la necesidad de tener un buque de formación.
Y desde 1978, cuando realizó su primer crucero de instrucción (la primera vuelta a Sudamérica), “ha mantenido como su cometido principal la formación en la mar de los futuros oficiales de la Armada, los guardiamarinas”, dijo Albuja, quien resaltó además al mar.
“Hoy los océanos se constituyen en el cordón umbilical del intercambio comercial mundial y la gran reserva de riquezas vivas y no vivas del suelo y del subsuelo, destinadas a asegurar la sobrevivencia de la humanidad”, expresó. Por esa razón, dijo, forman el escenario donde “concurren los intereses, aspiraciones y expresiones de poder para la gran mayoría de los Estados”.
El contraalmirante Albuja exaltó el compromiso de la dotación que zarpó el pasado 12 de mayo. “Por representar dignamente a nuestro país por los diferentes mares del mundo”, indicó y destacó el compromiso de la tripulación al presentarse una emergencia médica con uno de sus miembros.
En la travesía, a trece días de haber salido de Australia, se suscitó una emergencia, explicó. Tuvo que, por primera vez en la historia de este navío, realizarse una operación quirúrgica por una apendicitis, lo cual demandó la decisión de su comandante y su dotación para conformar este grupo, tanto acompañando al médico como a quienes intervinieron como asistentes en esta operación. Para ellos pidió un fuerte y caluroso aplauso.
En el discurso de bienvenida se felicitó a los guardiamarinas que alcanzaron las mayores antigüedades: Keneth Talavera, Erick Carló y Justin Mendieta. Este último tuvo el reconocimiento por “la mejor actitud a bordo”.
Luego de los honores ceremoniales, las filas militares ubicadas en el escenario frente al Guayas se rompieron, al tiempo que la voz mandante indicaba que había llegado el momento del saludo de los familiares a los recién llegados guardiamarinas de la Armada Nacional, lo que terminó en reencuentros con besos, abrazos, llantos, risas y fotos.