Actualidad

Viviana Bonilla salvo a Sofia Espin

Resolución lista. La propuesta es que el Pleno de la Asamblea disponga que el CAL investigue la conducta de Sofía Espín.

Sofía Espín, una de las férreas simpatizantes de Rafael Correa en la Asamblea, negó todas las acusaciones del ministerio de Justicia sobre su visita a la exagente de Inteligencia, Diana Falcón.

No hubo votos para investigar a Sofía Espín en la Asamblea. La legisladora correísta que, según el informe oficial, burló los filtros de un centro de detención para reunirse con una testigo protegida del Caso Balda, se salvó ayer de ser investigada por sus pares tal como pretendía una propuesta presentada por Esteban Bernal (CREO). Parece que la presidenta Elizabeth Cabezas prefirió suspender el tratamiento de este punto (que era el primero en el orden del día) a permitir que los correístas se salieran con la suya. Eso y la petición de Paola Vintimilla (PSC) de investigar la concesión de nacionalidad ecuatoriana a Julian Assange empezaron a discutirse pero quedaron para resolverse en la sesión del Pleno de mañana. Sí se aprobó, en cambio, y por unanimidad, un pedido de Homero Castanier (CREO) para que los vocales del Consejo de la Judicatura transitorio comparezcan a rendir cuentas ante la Comisión de Fiscalización.

Fue una sesión enrevesada y llena de urgentes cabildeos en la cual el tema más debatido fue uno de esos que sirven para ganar tiempo (o para perderlo, según se mire): “Proyecto de resolución para declarar el 14 de septiembre como día nacional de la gestión comunitaria del agua”. Durante más de una hora gastaron saliva los legisladores en semejante maravilla. El caso Espín, en cambio, apenas llegó un poco más allá de la exposición de motivos a cargo de Bernal y la defensa personal de la aludida, quien se acogió al predecible expediente de negarlo todo y culpar al resto.

En la bancada de CREO, los proponentes confiaban, tras hablar con la presidenta, en contar con el apoyo de la bancada oficialista. Sin embargo, ni bien iniciada la sesión quedó claro que las cosas no serían tan fáciles. Primero fue la intensa discusión que Elizabeth Cabezas, a su llegada, mantuvo con un grupo de asambleístas de su bloque en torno al escritorio de Silvia Salgado, que parecía liderar la revuelta y no se quedó quieta en toda la sesión. Luego vino el inesperado viraje de su vicepresidenta Viviana Bonilla, quien en media sesión salió al pasillo a dar declaraciones en respaldo a Sofía Espín.

“Este es un tema político, no jurídico”, dijo Bonilla. “¿Se imaginan si la hacía un asambleísta del Partido Social Cristiano, de CREO o de Alianza PAIS? ¿Se hubiera puesto ese tema en la convocatoria de hoy? ¡Nunca!”.

Cuando los periodistas subieron a la Red las palabras de Bonilla, Cabezas se enteró por Twitter de que acababa de perder la mayoría en el Pleno y en el Consejo de Administración Legislativa (CAL), así que suspendió el debate: hasta que esté listo el texto de la propuesta de resolución, dijo con la esperanza de ganar tiempo. Lo cierto es que el texto estuvo listo casi de inmediato y el tema nunca volvió a tratarse.

En eso llegó el emir de Catar. Tal cual. Cabezas y un puñado de asambleístas subieron a recibirlo en el Salón de los Presidentes, en el segundo piso, y los demás quedaron negociando a sus anchas en el hemiciclo. Transcurrió algo más de una hora pero nada se logró. Al reiniciarse la sesión, a los esfuerzos de Silvia Salgado y Viviana Bonilla en beneficio de Sofía Espín se sumaron los de José Serrano (casi un desconocido en estos pagos a estas alturas de la legislatura) y Esteban Albornoz, que circulaban sin cesar entre los escaños de su bloque. Se debatió larga e inoficiosamente sobre el agua, la presidenta fue avanzando en el orden del día hasta llegar al punto quinto, luego volvió al tercero y al cuarto, hizo de la agenda un acordeón y suspendió la sesión sin mayores novedades.

Espín se paseó exhibiendo su sonrisa abierta y ensayada; recibiendo los abrazos y muestras de solidaridad de sus compañeros de bloque; feliz, risueña y explosiva en su caracterización del nuevo personaje de víctima que le ha deparado la suerte; ella, perseguida y calumniada por el Gobierno, recibiendo los golpes del linchamiento mediático, tan digna, tan valiente.

La judicatura al banquillo

El consenso fue fácil. A Homero Castanier (CREO) le bastó con reproducir en el Pleno los audios de las reyertas producidas en el Consejo de la Judicatura de transición para garantizarse el apoyo de todos los bloques a su propuesta fiscalizadora. Ahora, los cinco vocales de la Judicatura deberán presentarse ante la Comisión de Fiscalización.