Quito

Clausura hostal Quito
Las habitaciones del hostal estaban en malas condiciones de higiene.ARCHIVO

Cierran hostal en Quito usado para fiestas de médicos y estudiantes

Una denuncia ciudadana puso en alerta a la Agencia Metropolitana de Control 

En El Dorado, una zona que se mueve entre el trajín hospitalario y universitario, un hostal operaba con una doble fachada que poco tenía que ver con el descanso de viajeros. 

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Detrás de su imagen en el barrio El Dorado (centro-norte de Quito), el lugar se transformaba por las noches en un bar clandestino frecuentado, según vecinos, por estudiantes de medicina, internos e incluso profesionales de la salud.

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La clausura llegó tras una denuncia ciudadana que puso en alerta a la Agencia Metropolitana de Control (AMC). Cuando los inspectores intervinieron el sitio, confirmaron lo que ya era un secreto a voces en la zona: el establecimiento no solo ofrecía alojamiento, sino también alcohol y fiestas que se alargaban hasta la madrugada, a escasos metros de una facultad de ciencias médicas y de un hospital.

Cámaras para vigilar quién ingresa

De acuerdo con la información que dijeron los vecinos a la AMC, grupos de jóvenes con batas o mochilas universitarias entraban y salían del lugar, generando malestar entre los residentes del sector, quienes decidieron reportar la situación.

Pero la operación no era improvisada. Según la AMC, la propietaria había instalado cámaras en el exterior para controlar quién ingresaba, filtrando a los asistentes y tratando de esquivar los controles. 

“Esto evidencia que no se trataba de una actividad regular de hospedaje, sino de un funcionamiento clandestino que buscaba pasar desapercibido”, explicó Sara Naranjo, líder de la zona Manuela Sáenz.

En lo que va de 2026, cinco hostales han sido clausurados en el Distrito Metropolitano por irregularidades similares: expendio de alcohol sin permisos, condiciones sanitarias deficientes e incluso la presencia de sustancias sujetas a control.

Más allá de la sanción, que podría alcanzar los 7.230 dólares, el episodio deja al descubierto una práctica que se repite cerca de centros universitarios: espacios que, lejos de su actividad formal, se convierten en puntos de encuentro nocturno al margen de la ley.

La AMC recordó la normativa municipal: bares y discotecas no pueden operar a menos de 200 metros de instituciones educativas. 

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