Violencia infantil injustificada
es común escuchar “la letra con sangre entra”, “una buena paliza lo compone”, etc., frases que persuaden a que el ser humano necesita golpes para mejorar, caso contrario no evoluciona y está en riesgo de permanecer en constante retroceso.
Estas frases forman parte de la dialéctica cotidiana de algunos padres de familia, independiente del sector socioeconómico al cual pertenezcan. Se puede evitar este maltrato si optamos por el diálogo, ya que aplicar violencia es paralelo a replicarla siendo adultos. En ocasiones algunos padres llenos de inseguridades necesitan demostrar que son ellos quienes mandan en el hogar; la defensa de su rol dentro de una relación tóxica auspicia muchas palizas. Pensemos, si la violencia contra la mujer está mal, ¿por qué el maltrato infantil está bien?
Los hijos debemos respetar a nuestros padres y se supone que ellos a nosotros, pero ¿qué pasa cuando se golpea a un hijo por situaciones absurdas? El niño o niña deben callar; los padres no reconocen que inconscientemente construyen una atmósfera de miedo en el hogar.
Molesta mucho cuando se va por la calle y se ve golpear a un menor; aunque suene absurdo, en algunos casos se observa disfrute en el rostro del agresor. En mi hogar nunca pasó eso ya que mi mamá solucionaba con diálogo.
Carlos Cordovez de la Gasca