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Valeria Degenaro: “Ser estriper no es lo mismo que ser una prepago”

La popular vedette argentina que está en Guayaquil de niña sufrió bullying y de adulta fue víctima de violencia de género.

Ella es una de las actrices de la obra La revista que se estrena hoy en el Teatro Centro de Arte.

El 20 de julio pasado, esta despampanante mujer ilustró la portada de EXPRESIONES. En ese momento era noticia porque se la involucraba con el cantante mexicano Cristian Castro, quien se había separado un mes antes en plena luna de miel de la mexicana Carol Victoria. Valeria Degenaro vuelve a llamar la atención de los medios locales, ahora por ser parte del staff de La revista... de la risa, un espectáculo que se presenta esta noche a las 20:30, en el Teatro Centro de Arte. Lo primero que nos impactó en Valeria fue su sencillez. Imaginábamos encontrar a una vedette al estilo Moria Casán, llena de poses, caprichos y exigencias, pero resultó todo lo contrario.

Vestida con un jean y una blusa que enmarcaban su cuerpo bien proporcionado y luciendo una sonrisa cautivante y sus grandes ojos azules, nos recibió esta actriz y bailarina argentina en el estudio fotográfico. Antes, durante y después de la sesión de fotos, nos convenció de su naturalidad y buen humor. Explica que desde niña fue alentada por su madre a que se adentrara en el mundo del entretenimiento.

Ella cree que lo hizo para que aumentara su autoestima, pues se consideraba fea y fue víctima de acoso y hostigamiento en el colegio. Para cuando ya era mayor de edad se había convertido en una estríper muy popular en Buenos Aires y llegó a ser parte de los promocionales del canal para adultos Venus. Confiesa que hasta hoy le toca lidiar con quienes creen que bailar y despojarse de la ropa es sinónimo de ser chica fácil o prepago. “A más de uno me ha tocado darle una patada por sobrepasarse. La gente confunde, tú estableces los límites. Recuerdo que a un señor le volé la cara con lentes incluidos, con tan mala suerte para él que yo llevaba puestas unas botas puntiagudas”, dice Vale. Para ese momento había conocido a su primer amor, un bailarín nudista. “Pensaba que podía entenderme porque nos dedicábamos a lo mismo, pero no fue así. Él me exigió que dejara mi trabajo. Era un hombre violento que llegó a maltratarme de todas las formas imaginables. Me tomó algunos años salir de esa relación dañina y enfermiza”. Los amores reales de Vale, como la llaman en Argentina, son contados. Entre ellos cita a Nino Dolce, exactor de Playboy TV y participante de Gran Hermano. “Tuvimos una relación de tres años, pero igualmente me prohibía dedicarme a mi carrera. Hoy somos buenos amigos”.

De Cristian Castro, comenta que llegó a su vida cuando ambos habían dejado sus respectivas relaciones. “A mí siempre me había gustado. Un día le escribí en Twitter y mi sorpresa fue cuando me respondió. Finalmente nos conocimos y salimos, pero yo regresé con Hernán (su pareja actual) y él está en giras y viajes, pero nos queremos mucho. Sé que vendrá a Ecuador en octubre y si sigo acá nos veríamos, pero si no me sale nada luego de La Revista, regreso a Argentina y no voy a su show (risas)”.

De Hernán, afirma que es un empresario y es muy distinto a los otros hombres que pasaron por su vida. “Cuando le comuniqué que venía a Ecuador, me dijo: ‘Anda, está bien’. Y no me gustó (risas). Ya me había acostumbrado a los que me prohibían todo”.

Indica que aunque su popularidad le ha hecho ser figura recurrente en la televisión y en el teatro de su país y del extranjero, no ha llegado a tener el poder y la inmediatez de otras bailarinas porque no es mujer que ofrece su cuerpo con tal de escalar. “Cuando las luces se apagan, soy la Valeria de casa, que le gusta cocinar y vivir para sus gatos, y el hombre que está conmigo lo sabe y no debe confundirse. La vedette se queda en el escenario y si quiero llevarla a la intimidad será un decisión mía”.