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Unidad o convergencia

Parece que el descenso de aceptación ciudadana del caudillo y de la R. C es ante todo una consecuencia real de sus excesos verbales y de su autoritarismo y de las garrafales actuaciones de sus adláteres, que un resultado político logrado y canalizado por una supuesta oposición, que no ha existido hasta el momento; sino que lo que hay es un conjunto disperso de opositores, que van desde partidos a movimientos sociales como también de líderes sociales y locales.
Los acontecimientos de esta semana nos ratifican lo aseverado. Priman más los sectarismos y dogmatismos que las actitudes dialogales y concertadoras en los actores políticos. Cuentan más las apetencias particulares y electorales de los líderes que el destino de la República y sus vapuleadas instituciones por el autoritarismo.
Parece que la amnesia histórica y la ceguera política han afectado a los actuales opositores ecuatorianos. La fragilidad de la memoria colectiva ha hecho que olvidemos que en otras coyunturas políticas ya nos hemos constituido en sólidas oposiciones, como se dio contra el arroyismo y la dictadura militar de 1963. O actualmente, cuando por coincidencias circunstanciales se apoyaron sendas manifestaciones en Guayaquil, o movilizaciones en muchas ciudades del país para detener proyectos lesivos de la R.C.
En la actualidad, los opositores no pueden constituir una oposición, ya que no se puede dialogar y concertar a partir de “etiquetas ideológicas” sino que se lo debe hacer desde lo que une y convoca, que es “la prolongación ilegal e ilegítima en el poder de un régimen a través de la reelección indefinida e inmediata”. La lucha, y por ende la unidad, no es contra el caudillo como persona sino como sujeto político, o contra su “modelo” per se, que tiene aspectos rescatables; sino que es contra el estatalismo, el irrespeto a la Constitución, repudio al hiperpresidencialismo, al control y manipulación de los otros Poderes del Estado, entre otros aspectos. Son estos los verdaderos elementos de convergencia preservando las identidades políticas.
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