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Tsunami de 25 metros en Ecuador, posible aunque levanta dudas

El Inocar analiza un estudio chileno cuyas simulaciones arrojan un grave escenario de inundación. En el país no se esperan olas de más de 8metros

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Observación. En el Centro de Monitoreo Oceánico de Inocar siempre hay alguien atento a los sismos en alta mar.Freddy Rodríguez / EXPRESO

Las primeras y únicas referencias históricas de olas más altas -seis metros- tras un tsunami en la parte continental del Ecuador ocurrió en 1906, tras el terremoto de 8,6 en Esmeraldas. Basados en esos parámetros, el país ha organizado su estrategia de control de riesgo en las costas ecuatorianas.

Sin embargo, un estudio publicado a inicios de este mes en la revista ‘Pure and Applied Geophysics’ y desarrollado por investigadores del Programa de Riesgo Sísmico de la Universidad de Chile, determina que ante un sismo de magnitud de 8,6, las costas ecuatorianas recibirían olas con una altura máxima de 25 metros.

El estudio ubica a Ecuador en tercer lugar entre los cuatro países que comparten la costa del Pacífico sur. Primero está Perú, que tras un megaterremoto de 8,9 recibiría un margen de inundación de 25 y 45 metros.

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En el país, es el Instituto Oceanográfico de la Armada del Ecuador (Inocar) el destinado a estar alerta ante cualquier movimiento sísmico en aguas territoriales o en cualquier punto de aquella franja del Pacífico que abarca hasta la margen opuesta donde está Japón y Papa Nueva Guinea; y de Chile hasta Alaska. Puntos geográficos lejanos, pero desde donde existen registros históricos del arribo de ‘olas tsunámicas’.

Es precisamente el Inocar el que reúne y promueve gran parte de los estudios sobre maremotos que se ejecutan en el país. Una de sus investigadores analiza los resultados de la investigación hecha en Chile, en especial, lo relacionado con Ecuador. “Es cierto que el estudio de los chilenos no coincide con lo que Inocar determina, pero no por eso debemos desconocer su valía, sirve como insumo para ahondar en nuevas investigaciones”, asegura Patricia Arreaga Vargas, oceanógrafa del Centro Regional de Información de Tsunami (CRIT) del Inocar.

Acerca de la posibilidad de que se produzcan olas de hasta 25 metros, no lo descarta. “Son posibles según las circunstancias del momento, mareas altas, distancia de evento sísmico, condiciones de las costas”.

Teresa Vera San Martín, oceanógrafa, también especializada en tsunamis y con varios estudios publicados sobre el tema, prefiere guardar distancia con los resultados de esta investigación, que recurrió a una metodología validada y utilizada en Canadá y México. “Para cubrir la mayor variabilidad posible, se calcularon 200 escenarios probables”, describen sus ejecutores.

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Perspectiva. Las investigaciones que ejecutan los oceanógrafos ecuatorianos, determinan maremotos de hasta 8 metros, según los registros históricos.Freddy Rodríguez / EXPRESO

“Se realizaron 200 escenarios para cada lugar, lo cual en términos probabilísticos no es mucho”, dice Vera San Martín, catedrática de la Universidad del Pacífico, quien recuerda que en los pocos estudios ejecutados en el país acerca de los posibles escenarios de tsunamis, ninguno menciona olas de más de ocho metros.

Entre estos, el de Jorge Espinosa, en 1992; Hernán Moreano, 2012; y el de Manuel Contreras López, en 2013. “De los tres estudios mencionados, Contreras reporta el valor mayor, 5,9 metros, como ‘run up’ (aceleramiento repentino) en costas continentales relacionado con un evento ocurrido en 1958”, dice Vera San Martín, quien ocupó en su momento el cargo de directora de Monitoreo de Eventos Adversos del Servicio Nacional de Gestión de Riesgos y Emergencias.

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Tanto Arreaga como Vera han ejecutado estudios sobre la altura de olas esperadas en dos puntos del país. Por un lado, el de Salinas, que con un evento sísmico de magnitud 8 frente a las costas se hallaron máximos de alrededor de 7 metros. Mientras que para otro evento en Esmeraldas, de 8,7, se determinó una altura de inundación máxima de 7,6 metros.

Arreaga alega que el estudio de Chile resulta, en todo caso, muy interesante. “Siempre es bueno estar preparado para lo peor, no podemos decir que es descabellado lo que dicen. Los países lo que quieren es análisis que al menos impliquen el mayor riesgo para tomar las previsiones del caso”.

Acerca de si este pronóstico hará cambiar la planificación sobre los mapas de riesgos por tsunamis que elabora el Inocar, Arreaga asegura que aunque no descartan sus resultados, “no tiene por qué incidir en nuestros programas, pues contamos con nuestros propios hallazgos científicos”.

Cómo predecir un tsunami

Teresa Vera San Martín, oceanógrafa: "Para hacer una correcta predicción siempre es importante considerar el aspecto de la incertidumbre y el error que rodea al tema".

"Las predicciones de alturas máximas que puede alcanzar un tsunami en las costas (sea la altura máxima o el run up) se basan en modelos o simulaciones, que no son otra cosa que algoritmos que resuelven ecuaciones básicas de movimiento y de determinadas condiciones que se asumen para efectos del proceso. Estas simulaciones requieren un evento generador, esto es, un sismo con una localización (posición geográfica bajo el fondo marino) y profundidad; una magnitud Mw que tiene que ver con la energía liberada y una geometría de la falla, todo esto generalmente se estima. Son las mejores inferencias o estimaciones que al momento se pueden realizar con las teorías y conocimiento disponibles. De allí se corre el modelo o simulación, el cual requiere de datos batimétricos y topográficos, los resultados dependen en gran medida también de cuánto detalle y exactitud tenga esta información".

"Si he incluido estos detalles técnicos es para explicar porqué es importante tener en cuenta la incertidumbre. Una predicción es suficientemente buena en función de que tenga la menor incertidumbre".

"Hay básicamente dos maneras de realizar estas predicciones, una es probabilística y otra es determinística, en la primera se realizan muchas simulaciones para a partir de allí tener resultados de probabilidad de excedencia de niveles determinados de los parámetros de interés, en el otro caso se trabaja la simulación con datos de eventos (sismos submarinos tsunamigénicos) que hayan ocurrido previamente (históricos)".

"Cada método tiene sus ventajas y desventajas, ninguno está libre de la incertidumbre y error, hay que conocerlas y decidir para qué y cómo se las va a usar".

"En ejercicio de simulación realizado durante mi formación como máster en gestión de desastres cuya área de estudios fueron las costas de Esmeraldas para un evento con características similares a las de 1906 obtuve, partiendo de un sismo generador de 8.7 Mw, una altura de inundación máxima de 7.65 m, siendo este un máximo muy localizado. En estudio similar realizado por Arreaga P. (2015) para Salinas con un evento sísmico de magnitud 8 Mw frente a las costas se hallaron máximos de alrededor de 7 metros".