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Trigo y paja

“Oye, los venezolanos están votando... ¿Para qué?”. Cuando me hicieron esta pregunta, sabía que la respuesta era simple: “para elegir a los nuevos gobernadores”. Sin embargo, esas no fueron las palabras que salieron de mi boca. “Están votando para absolutamente, nada”. Entiendo la sorpresa de mi interrogador. Solo quería información. Tras un año de discursos, ¿están votando por la revocatoria de Maduro? ¿O para aprobar la nueva Constitución? No importa cuál de estas preguntas hayan tenido que responder en una papeleta; si se trata de un venezolano opositor la respuesta es la misma: para nada. Las críticas se las lleva la Mesa de la Unidad, la “oposición” (recalco las comillas) en Venezuela. A ver si entiendo. Gritan a los cuatro vientos que su país es una dictadura con tonos tiránicos. En todas las elecciones denuncian: que el CNE es el órgano más corrupto, que las papeletas, que desconocemos los resultados. Invocan a las calles porque es la “única manera de salir del régimen”. Y a pesar de todo esto, cuando llaman a elecciones, ¿deciden participar? Lilian Tintori mostrando su papeleta no solo es incoherente, no solo hace que se pierda la poca confianza que le quedaba a la MUD, sino que es un insulto a la sangre derramada en las calles de quienes les creyeron cuando juraron que no se doblegarían. 17 gobernaciones para el oficialismo, 5 para la oposición. ¿Y ahora qué? ¿Volver a las calles para exigir transparencia en los procesos? Dejen de jugar. He leído a varios analistas que indican que la decisión de participar en las elecciones era la correcta; no hacerlo era entregarse en bandeja de plata al chavismo. Igual lo hicieron. Pero perdieron algo más grande que las gobernaciones: el respeto de su gente. Ma. Corina Machado rompió con la Unidad. Su partido, Vente Venezuela, optó por el doloroso camino de la coherencia. No participó en las elecciones. “Mientras el régimen controle al CNE no hay salida por vía electoral”. Su palabra tiene valor. No es de las que camina en círculos solo para gritar “avanzamos”. Luego de estas elecciones, no cabe duda: los venezolanos empezarán a separar el trigo de la paja.