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La transportacion urbana recorre rutas peligrosas
La autoridad registra más de dos mil denuncias de robos en dos años, la mayoría en seis líneas de buses. La inseguridad ha aumentado desde 2013

Llevar el dinero necesario para el pasaje y artículos que no llamen la atención de los delincuentes es la ‘política personal’ de Guillermo Carvajal, la cual trata de inculcar a sus dos vástagos.
Carvajal habita desde hace una década en Monte Sinaí, donde los buses urbanos son el principal medio de transporte en ese sector del noroeste.
Así como es indispensable este servicio, también resulta inseguro para Carvajal: ha sido asaltado cinco veces mientras viajaba en estas unidades.
Las víctimas ‘obligadas’ de la delincuencia son los conductores de los buses. El drama para ellos empieza en la avenida Casuarina (o entrada de la 8) y aumenta cuando circulan por Monte Sinaí y la Sergio Toral.
La inseguridad afecta varios puntos de Guayaquil.
En febrero, la Autoridad de Tránsito Municipal (ATM) solicitó a la Policía Nacional resguardo para los buses.
El gerente de la ATM, Andrés Roche, informó que hay más de 2.000 denuncias por asalto (en los dos últimos años) que han presentado usuarios de líneas como la 6, 16, 35, 63, 70 y 118, así como de la metrovía.
La inseguridad en las unidades no es novedad, pero sí su aumento desde 2013. Ese año, la decena de cooperativas que recorren el sector despidieron a los guardias que custodiaban a los pasajeros, debido a que se les prohibió portar armas de fuego.
“Despedimos a cuatro guardias porque era imposible que con un tolete logren amedrentar a los delincuentes. Al contrario, exponían sus vidas, ya que los hampones andan bien armados”, expresó Segundo Romero, socio de la cooperativa Alborruta (línea 132).
En la Casuarina se observaron dos puntos de control policial, además de vehículos y motocicletas. Pero los choferes insisten en que no es suficiente.
En esta zona, la falta de una buena señal para los teléfonos móviles dificulta el apoyo policial. Los conductores recurren a radios de comunicación para auxiliar a sus compañeros.
El suboficial Danny Cevallos dijo que colaboran con la logística disponible al momento, que consiste en cuatro motos e igual número de patrulleros. “Pero es imposible destinar un policía para cada bus”, enfatizó.
La transportación también es insegura en Socio Vivienda, otro punto del noroeste. Los asaltos a buses son frecuentes.
El morador Gregorio Vargas espera que se mantenga la intervención policial, que empezó hace tres semanas.
Once motocicletas de la policía efectúan rondas especialmente en la cercanía de las estaciones de buses, donde son frecuentes los asaltos.
La residente Rosario Cajape pidió a los agentes que se suban a las unidades, pues hay sujetos que atemorizan a los pasajeros para exigirles dinero.