Taxiguerra

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Taxiguerra

Gran revuelo produjo el intento de ingreso de las empresas UBER y Cabify para operación de taxis en la ciudad, ante lo cual los taxistas se movilizaron para exigir que se les prohíba operar, por considerar que se generaría una competencia desleal que agravaría su situación laboral.

Para toda actividad empresarial se requiere una mente amplia y tolerante, ya que todo monopolio tiene un impacto negativo y por otra parte, la competencia es un factor estimulante de crecimiento y desarrollo.

Las autoridades deben pensar que el usuario, es decir el ciudadano común y corriente, es quien debe beneficiarse de cualquier servicio u opción que mejore sus condiciones de vida y su seguridad.

Analizando los taxis de color amarillo, algunos de ellos no tienen buen aspecto, hay asientos en mal estado, carecen de aire acondicionado y los conductores se presentan a veces de manera chabacana, con una simple camiseta, una pantaloneta y zapatillas de playa, lo que les resta confianza y respetabilidad. Por otra parte, sabemos la cantidad de secuestros “express” y asaltos que se dan en los taxis amarillos, en los cuales el pasajero se embarca sin saber a quién pertenecen e ignorando el nombre del conductor.

No me preocupan tales plataformas, pues desde hace 36 años utilizo los taxis de la Cooperativa El Paraíso de manera exclusiva, cuyas unidades me han servido en diversos menesteres con adecuado cumplimiento y absoluta seguridad. Los automotores son nuevos, tienen aire acondicionado, sus interiores están en buenas condiciones y quienes manejan las unidades son personas cultas, serias, correctas y además, están todos uniformados en el presente año con la clásica camisa amarilla a rayas. Si me ofrecieran otro servicio de transporte, incluso gratis, lo rechazaría, porque tengo el agrado de mencionar que los servicios de esta cooperativa son magníficos, llenan todas mis aspiraciones y las de mi familia.

Quienes se dedican al transporte público deben modernizarse, mejorar, dar un buen servicio y de ninguna manera temerle a la competencia. ¡Cambiemos y no frenemos el progreso!

Y sigo andando...