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Stefania Macchiavello excentrica y clasica

‘La nena’, como conocen familiares y amigos a Stefanía Macchiavello, irradia buen gusto, audacia y diversión al vestir. Ella es parte de ese grupo de talentosos ecuatorianos que hacen moda fuera del país. Al venir de una familia de artistas (cantantes, pintores, diseñadoras), se alimentó de creatividad. Esta guayaquileña, que ha viajado por el mundo, se inspira en lo vintage y relanza por todo lo alto su marca Macchiavellica, que en 2008 contaba con colecciones playeras y accesorios que vendía a sus amigas extranjeras. “Mis amigas de Dubái pedían carteras y las de Londres, ponchos y sombreros. Así inició Macchiavellica, pero como yo viajaba mucho la marca no se desarrolló, pero ahora estoy casada y asentada en un lugar (Alemania) trabajando en mi blog y mi taller”, cuenta. Ella vivió en Portofino (Italia) y trabajó en Salvatore Ferragamo. En Dubái fue asistente y estilista para el espónsor de la Fórmula Uno India. En Chicago y Londres hizo relaciones públicas. Fueron trabajos enfocados a la moda y la pulieron, dice. Pero aclara que su gusto por crear atuendos fuera de lo común y audaces lo aprendió de su madre y su abuela, con quienes desde muy chica viajaba a bazares vintage en Italia (de donde es parte de su familia).
“Siempre fuimos algo excéntricas (ríe). Hace 20 años, mi madre y yo usábamos botas y sombreros en Guayaquil y la gente nos preguntaba dónde habíamos perdido el caballo. Vestíamos como la gente recién, y con reservas, se atreve a salir hoy, pues en el país el estilo ha evolucionado mucho”, cuenta.
Ella no sigue la moda. Si una pieza se está usando mucho, lee y se inspira como lo hacen todos, pero crea su estilo. “Al vestir una debe sentirse cómoda y auténtica. No quiero ser la chica que roba portadas, sino estar ‘in’. Por eso busco un estilo propio sin copiar”, dice Stefania mientras saca unas botas animal print de una bolsa de diseñador.
Elegante, esbelta y fashionista aparece tras la lente de SEMANA, mientras explica que sus botas viejas la han acompañado durante años pero que no las cambia por nada, y que el chaleco folclórico que usará con un top vintage y un jean ochentero, parte de su última colección, al igual que el colorido vestido que fue pintado a mano en seda italiana, son piezas que por ahora se pueden encontrar en tiendas como Vintage en Plaza Lagos y Here and Now de Village Plaza.
Mientras, en el exterior la diseñadora busca ser parte de ferias internacionales para, además de vender a sus viejas clientas en países muy puntuales, abrirse paso en otros mercados.
Su estilo, su colección
“Cuando vives en Europa aprendes mucho de moda y que la gente tiene una gran personalidad. Por ejemplo, yo viví tres años en Londres y fue uno de los lugares donde más locuras vi. Allá no hay cánones de estilo para ocasiones, cada quien vive su moda e impone su estilo. Y pienso que mi estilo es vanguardista y un remake de los clásicos”, explica la creativa que en su colección propone materiales como sedas italianas, algodones, linos y chifones que se han convertido en prendas clásicas y versátiles que, según ella, podemos usar de gala con un collar y tacones increíbles o combinarlas con una chompa de cuero y se ven igual de bien. “Como me gustan las cosas vintage, la nueva colección tiene chaquetas, algunos vestidos y conjuntos muy divertidos, elegantes y sobre todo con personalidad”, puntualiza.
Chica fit
A más de su amor por el arte, el diseño y buen gusto, esta diseñadora de 36 años se mantiene muy en forma gracias al pilates, disciplina que practica desde hace dos años con un entrenador cubano en un gimnasio de Los Ceibos y que le ha ayudado a tonificar su atlética figura. Pero como últimamente vive en Alemania (el país de origen de su esposo) allá se mantiene gracias a que realiza ejercicios al aire libre. / CPJ