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Sombras en la “alma mater”

El viernes pasado fuimos sorprendidos por tres noticias que apuntaban, no a favor sino en contra, en una misma dirección: hacia la Universidad de Guayaquil. La prensa guayaquileña las destacó en sus primeras planas.

La primera de tales noticias viene de la Contraloría General del Estado, que ha hecho público en su página web dos informes sobre supuestas irregularidades en nuestra “alma mater”, estableciendo glosas que llegan a los 8,8 millones de dólares. El día anterior de llegarnos esta revelación sobre tales irregularidades financieras, una nutrida manifestación de exprofesores de diferentes facultades, retirados de la docencia por límite de edad, cumplían en forma airada una manifestación en los predios de la Ciudadela Universitaria, frente al rectorado, para reclamar por la no cancelación de los valores por concepto de jubilación por meses y hasta por años, lanzando no solo gritos de protesta por sus derechos vulnerados sino también pidiendo, ante tal incumplimiento, que no tienen justificación posible, la renuncia del rector, siendo los exmaestros apoyados en sus reclamos por un numeroso grupo de estudiantes. Y como si esto fuera poco, ese mismo día se dio a conocer otra grave denuncia sobre la existencia de más de ciento setenta títulos falsos emitidos desde la facultad de Jurisprudencia y Ciencias Sociales. “Tres en uno”, como diría la vieja expresión criolla.

Para ilustrar mejor a nuestros lectores sobre el segundo caso, el de las mensualidades por jubilación no abonadas, les hacemos conocer un caso particular que proyecta el problema de todos los reclamantes. Se trata del Msc. Jaime Fernando Rendón Alvarado, quien en una misiva dirigida al rector de la universidad presentó la renuncia a sus funciones de profesor a tiempo completo en la facultad de Comunicación Social, por motivos de salud, el 4 de mayo del 2017, dimisión que le fue aceptada al día siguiente. Sin embargo, hasta la fecha no se le han cancelado sus haberes como jubilado, existiendo el antecedente de haber sido agredido en plena clase por otro profesor que tras el incidente acudió al rectorado, en donde como asesor, ha impedido, según Rendón Alvarado, los pagos a que hacemos referencia.