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Solucionar tambien casos de los jubilados de la U. de Guayaquil
No solo debemos tratar siempre de ayudar a los ancianos, de acuerdo a nuestras posibilidades, cuando se encuentren atravesando una situación delicada sino también luchar porque tengan una vida justa y digna como seres humanos que han llegado a esta difícil etapa de la existencia. Mi madre hace poco fue solidaria con una anciana que pasa sola y enferma la mayor parte del tiempo. El pasado sábado hice lo propio con un anciano cuando bajaba de un bus urbano en la terminal terrestre y me percaté de que tenía problemas para descender. Los ecuatorianos sentimos alegría y satisfacción al saber que el Gobierno llegó a un acuerdo con los jubilados (que se vieron obligados a hacer huelga de hambre durante algunos días) para honrar la deuda que el Estado mantiene con ellos. Sin embargo, queda un sabor amargo porque un grupo de jubilados de la U. de Guayaquil -entre ellos docentes que prepararon y formaron a varias generaciones de profesionales- tienen años exigiendo que se les cancele valores adeudados (algunos han fallecido); a pesar de que incluso los tribunales de justicia les han dado la razón, siguen esperando el pago de compensaciones que con todo el derecho del mundo vienen reclamando tras tantas décadas de trabajo al servicio de este emblemático centro de educación superior. Ojalá el presidente Moreno, continuando su política de justicia social, colabore de manera decidida y urgente en la solución del caso de los jubilados de la U. de Guayaquil.
Lic. Jhonny Muñoz Lima