Actualidad
Para que sirve la filosofia
la reestructuración académica de la Universidad Complutense de Madrid ha actualizado esta pregunta que no es nueva en el ámbito de las universidades y de lo que podríamos llamar una “cultura ilustrada”. El caso es que las autoridades de esta universidad española y de otras de ese país no ven a la filosofía como algo con futuro: ni por la inserción laboral que promete ni por su valoración en “rankings”.
La filosofía vive un extraño divorcio: desde lejos todos o por lo menos casi todos manifiestan sus respetos. De cerca, el número de alumnos en los países que cuentan con verdaderas facultades de filosofía, disminuye. Los filósofos sin embargo, por lo menos los que se han convertido en representativos, participan de un interesante porcentaje en las publicaciones editoriales y en los mostradores de las librerías. Tanto Foucault como Nussbaum, Aristóteles como Rawls, ocupan sitios importantes. Aunque comienzan a ser desplazados y hasta sepultados, como dice Esteban Hernández (la coincidencia en el apellido no es más que eso), en su columna de El Confidencial de Madrid, por “el pensamiento positivo, el ‘mindfulness’ y técnicas semejantes impartidas por expertos que se autodenominan entrenadores (‘coach’)”.
No se trata a estas alturas de volver a reiterar los argumentos tradicionales a favor de la filosofía. En el mundo académico no existe ya algo así como una especie de ciencia de las ciencias. Y otro hecho que debe asumirse con todo el rigor intelectual: el relativismo de los saberes. Para muchos filósofos, la filosofía no es sino la historia de la idea de filosofía y esta, un conflicto de interpretaciones.
Ante semejante situación, el columnista citado insiste en la formación crítica que la filosofía proporciona, base indispensable para tomar decisiones de conjunto. Una formación crítica aseguraría además un talante escéptico básico, indispensable en una cultura de tolerancia. Los que manejan verdades como rayos y desde el púlpito secular definen qué es el bien y qué es el mal, son parte de una cultura autoritaria ajena a la libertad.
colaboradores@granasa.com.ec