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Sindrome de Hubris

Síndrome de Hubris es una expresión griega que se refiere al héroe que después de ganar una batalla se emborracha con el éxito y esto le hace perder el contacto con la realidad y, por lo tanto, entrar en un huracán de equivocaciones. El doctor David Owen, neurólogo inglés, ministro de Relaciones Exteriores de Inglaterra y fundador del Partido Social Demócrata en su obra En el poder y en la enfermedad, analiza el síndrome de Hubris, y afirma que quienes lo padecen se creen invencibles y ven enemigos por todas partes.

El país miró con sorpresa la actitud del expresidente de la República, Rafael Correa, quien aseguró que se iba a Bélgica a descansar porque el ejercicio del poder lo agotó; pero en cuanto llegó a ese país empezó a atacar sistemáticamente al presidente Lenín Moreno, su exvicepresidente, su compañero del movimiento Alianza PAIS, al igual que lo hizo al nuevo régimen presidido por él, al que lo calificó de cínico, mediocre, desleal, por lo que dijo que volvería al Ecuador para ser ungido nuevamente como primer mandatario.

Correa, al actuar así, pone al descubierto su obsesiva idea de que él es predestinado para gobernar este país hasta las calendas griegas, lo que le hace perder la objetividad y la realidad de los hechos, por lo que parece que no alcanza a vislumbrar que el país se despertó para ver cómo en los diez años de correísmo se produjeron los más graves y grandes actos de corrupción de la historia nacional.

Nuevamente acudimos al doctor David Owen, quien afirma que si el síndrome de Hubris no se trata, deriva en una “ideación megalomaníaca”, cuya primera señal es la de creerse insustituible, único, digno de una reelección eterna, por lo que se coloca una pesada armadura que lo convierte casi en autista político, a quien solamente lo detiene una gran derrota.

El político, y más un verdadero estadista, debe saber que en las funciones públicas el hombre tiene plazos después de los cuales hay que dejarles el lugar a los que ganan las elecciones. Así de fácil.