Sindrome de La bella durmiente

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Sindrome de
La bella durmiente

En entrevista hecha por Janet Hinostroza a Juan Alberto Vásquez, de Milenio TV, quien cubre el juicio de El Chapo Guzmán en Nueva York, este hace asombrosas revelaciones que confirman los vínculos entre El Chapo y las FARC, a quienes Correa se negó a calificar de terroristas. Vásquez describe con lujo de detalle cómo el cartel de Sinaloa adquiría armamento vendido por el ejército ecuatoriano (sí, nuestro ejército) y cómo movían el dinero producto de las drogas hacia Ecuador usando un sistema de tarjetas de crédito. Lo cual corrobora lo que ya sabíamos: Correa convirtió al Ecuador en un narcoestado. Luego el periodista revela al detalle la ruta de la droga y su almacenamiento: “La cocaína que pasaba a través de Ecuador se la compraban a las FARC (...) la llevaban por San Lorenzo. Esmeraldas es la única ruta que mantenían viva (...) y luego almacenaban esa cocaína en las ciudades de Quito y Guayaquil, donde tenían grandes bodegas”. Confirma también lo que es un secreto a voces: la participación de miembros del ejército ecuatoriano, quienes eran sobornados para transportar cocaína desde Colombia a través de Esmeraldas: “Para llevar a cabo exitosamente esta empresa, sobornaban a miembros del ejército ecuatoriano que les permitían el tráfico de cargamentos”. Especialmente hablaron del capitán Telmo Castro (cuya foto abrazando a Correa circula en las redes sociales), quien les proveía de camiones para llevar el producto, de y cómo Castro cobraba $100 por cada kilo de cocaína que transportaban. Luego narra cómo se ve al sobrino de El Chapo en un video, verificando sus bodegas de acopio en Ecuador y cómo se da coimas a los jueces para dejar en libertad a Telmo Castro. También cómo Jorge Cifuentes intenta convencer al Chapo de sacarlo de prisión repartiendo $700 mil de sobornos. Por eso solo es condenado a 2 años y enseguida sale a seguir haciendo de las suyas con el cartel de Sinaloa.

Todo esto sucedió en la era Correa. Decir que apesta es insuficiente. Pretender ignorarlo, peor. ¿Fiscalía? Naaa... No sea ingenuo, lector. Sufre el síndrome de La bella durmiente.