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Siete mil soldados vigilan la frontera

La disposición verbal para el reforzamiento militar de la frontera norte está dada, pero hasta ayer no había ningún documento del Ministerio de Defensa que oficializara esa decisión gubernamental de “blindar al máximo” el límite territorial con Colombia.
La medida, dijo el martes el ministro de Defensa, Ricardo Patiño, tiene la finalidad de asegurar al país frente a los riesgos que implica la firma de un acuerdo de paz entre el Gobierno colombiano y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), que podría ocurrir en breve en el marco de la fase final de los diálogos que se desarrollan en La Habana, Cuba, desde hace cuatro años.
La anunciada preparación del país para el posconflicto colombiano, que podría provocar resistencia en los subversivos y un repliegue hacia la frontera con Ecuador, aún está en su fase inicial y no ha llegado a los comandos de fuerza. Por tanto, no hay ninguna disposición de envío inmediato de tropas para el patrullaje en las provincias de Esmeraldas, Carchi, Imbabura, Sucumbíos y Orellana.
En la actualidad, en esas provincias hay unos siete mil efectivos militares desplegados, incluidos los de otros repartos del país que mensualmente aportan con patrullajes de 21 días. Hace cinco años, el número de tropas permanentes era de diez mil hombres, pero la cifra bajó después del restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre ambos países, que se rompieron en el 2008.
El 1 de marzo de ese año, las fuerzas militares colombianas atacaron por aire un clandestino campamento guerrillero de las FARC en Angostura, en el que estaba el número dos de dicha guerrilla: Raúl Reyes. Él fue abatido durante esa incursión. Aquello provocó la protesta del Gobierno de Rafael Correa y el cese de las relaciones diplomáticas durante varios años.
La preparación del nuevo reforzamiento militar fronterizo, según el organigrama establecido, estará a cargo del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas, a través de su centro de operaciones, e incluirá a las tres fuerzas (Ejército, Marina y Aviación), en donde se esperan instrucciones.
Será esa instancia la que defina, en conjunto con el Ministerio de Defensa, el número de efectivos con que se hará el blindaje y los lugares a los que serán destinados. Aquello incluirá la ejecución de trabajos de inteligencia en toda la zona limítrofe.