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Mas que Serruchito, fue una motosierra
Tan solo un hocico separó a estos dos nacionales que brindaron una emocionante llegada. Jairo González estuvo en los lomos de la castaña que agenció 1.15 en los 1.200 metros. Estampida rompió relojes, dominando a Marco Polo y Alma Gemela tras intensa l

Guayaquil Nos dejó perplejos a todos, rompiendo boletos a más no poder, mirando un cielo oscuro que presagiaba lluvia, sin opción alguna a recuperarnos y sin embargo lo aplaudimos todos, como buenos hípicos que entendemos el progreso de un potrillo y lo mucho que puede cambiar su rendimiento con el aumento de la distancia.
La gran mayoría de nuestros ‘sabios’ entrenadores desechan a los potros que no lucen velocidad inicial, son incapaces de trabajarlos buscándole fondo y se niegan a inscribirlos en distancias mayores a los 1.200 metros, dejando en blanco el llamado del ‘handicapper’, motivando de alguna manera a los dueños a salir de ellos por ‘malos’.
El éxito de Serruchito reafirma nuestra crítica: un caballo joven con muy escaso recorrido, apenas once salidas públicas, con dos victorias, fue anotado en 1.400 metros y sorprendió a propios y extraños con un sobresaliente rendimiento que le permitió ganar el clásico bajo las riendas de un chiquillo, Luis Jurado, que hace sus primeras armas en la profesión con apenas cuarenta montas y cuatro victorias en su cuenta.
Lo llamaron forzados por la circunstancias. Carlos Lozano, como era lógico esperar, no hizo los 52 kilos (eran 50 y pidieron dos), y el muchacho aceptó la monta sin presión alguna. Nadie le concedía opción, tenía poquísimo juego, y al momento de la verdad lució como los buenos: astuto, al ir liviano no dio ventajas. Se colocó detrás de la tordilla Ondine, cómodo, y en tierra derecha buscó la carrera, emparejó en los doscientos y sin abusar de la fusta, pegando por dentro, dominó de manera clara al punto de resistir el embate final de Gambini que parecía venir ‘a mesa puesta’.
Más de un cuerpo de separación sobre el segundo, estableciendo un aceptable registro, 1.27.2, que hace más meritorio su triunfo.
Todo para ‘romper el celofán’, en los casos de Serruchito y Luis Jurado, caballo y jinete ganando su primer clásico, y en el de la nueva cuadra, San Lorenzo, que se estrena con una victoria de esta importancia.
Son las cosas hermosas del turf, es la nobleza de un puro de carreras que te hace disfrutar de momentos tan maravillosos.
Para no olvidarnos, Serruchito es del joven Bryant Maquilón y lo entrena su padre Pedro Maquilón. Mejor fiesta, imposible. SDP