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Diario Expreso Ecuador

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Sembraron vientos

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Al parecer, según se deduce de las informaciones que comenta la prensa, la presión por matrículas para ingresar a establecimientos fiscales fue desbordada. Y cómo no iba a estarlo si no hace mucho tiempo el grito de guerra fue el de eliminar la escuela particular popular.

“Siembra vientos y cosecha tempestades”, solían decir los abuelos, y eso ocurrió. Se persiguió a la escuela sencilla que no cobraba o tenía pensiones muy pequeñas, simplemente para ampliar cobertura pública que cosechase adeptos para una ideología.

En efecto, la actitud de nuevo rico, la cultura del derroche y dispendio que se generó, y llevado además por el anhelo de reconocimiento de que la educación pública superaba a la educación privada publicitó la impresión falsa de que mejor se estaría en el ámbito de lo fiscal. Para ello regaló libros, entregó desayunos y almuerzos, dio uniformes, con lo que se garantizaba alimentación, vestimenta y estudio de los niños cuyos padres mordieron el anzuelo y atraídos por el ahorro corrieron hacia allá.

Las escuelas populares, parroquiales, aquellas vinculadas a organizaciones benéficas y fundaciones o a templos de confesiones religiosas, fueron vaciadas; ahora, en tiempos de vacas flacas, cuando no hay dinero para mucho y cuando la crisis general golpea al ecuatoriano, salta el problema, a todas luces provocado por la desaparición de la educación particular popular que antes absorbía ese alumnado.

El Estado, como perro del hortelano ni come ni deja comer, y maltrata por su irresponsabilidad e irrespeto a la libertad de educar a tantos niños y jóvenes que bien pudieron haber seguido estudiando en tantas instituciones hoy cerradas que velaban, además de lo académico, por la formación espiritual de sus alumnos.

Si hay un culpable ese se llama Ministerio de Educación, que con su equivocado alineamiento hacia consignas no necesariamente pedagógicas, hoy ha provocado esta situación caótica y maltratante de niños y jóvenes.

No se pueden generar de la noche a la mañana escuelas y colegios, pero hay que favorecer a futuro esa reaparición a todas luces necesaria.

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