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El sedimento, el mayor obice del control fluvial

Los bomberos suman otra unidad para la zona de La Puntilla, pero la navegación de las lanchas se dificulta con marea baja.

Navegación. La embarcación Isla Mocolí se unió a los controles por el perfil de la parroquia La Puntilla.

El control de la seguridad fluvial de La Puntilla se atasca por el sedimento de los ríos Daule y Babahoyo.

La sedimentación y el largo tiempo de respuesta de la unidad fluvial del Grupo de Intervención y Rescate (GIR) de la Policía Nacional (cerca de una hora, por tener la sede en el Yacht Club de Puerto Azul) favorecían a los delincuentes que rompían las mallas para ingresar a las casas ribereñas.

Pero Jaime Cucalón, primer jefe del Cuerpo de Bomberos de Samborondón, afirma que lograron controlar los delitos desde mayo del 2017, cuando Centinela, la primera lancha, empezó el recorrido a orillas de las urbanizaciones, que inicia en Estancia del Río, pasando por La Puntilla hasta Ciudad Celeste.

Cucalón fue una de las autoridades que ayer comprobaron los 140 HP de potencia de Isla Mocolí, la segunda embarcación que entró a colaborar para el control fluvial, en el que participan bomberos junto a elementos de la Policía Nacional y Metropolitana.

Ambas lanchas rápidas permanecen acoderadas en el muelle del Parque Histórico de Guayaquil, que la empresa pública Inmobiliar entregó en comodato a los bomberos, lo que incluso permitirá ampliarlo para fines turísticos.

Otro punto en donde se autorizó el atracado de las naves es en la Isla Mocolí.

El Municipio anunció que en el estudio de seguridad para el cantón se incluirá la construcción de un muelle en Buijo Histórico, donde estará una tercera embarcación.

Los habitantes de las urbanizaciones ribereñas se van familiarizando con el sonido que emiten las lanchas.

Al menos, así lo considera Carlos Estrada, morador de la urbanización La Puntilla. “Al principio me generaba incertidumbre, ahora me ofrece tranquilidad, porque es disuasivo contra la delincuencia”, comentó el también expresidente de la Junta Cívica de Guayaquil, quien recomendó la construcción de otro muelle, pero en el norte del río Daule.

Sin embargo, Cucalón insistió en que la marea baja dificulta la navegación de las lanchas. El plan B de la entidad son dos botes rápidos de menor calado.

Las autoridades seccionales de Samborondón, que adquirieron la segunda lancha, habilitaron dos muelles, lo cual era uno de los problemas que en su momento impidieron la ejecución de los operativos.

Pero medio siglo sin dragar ha acumulado tanto material, que en la intervención que pretende efectuar la Prefectura del Guayas se calcula que extraerán unos 4,10 millones de metros cúbicos de residuos.