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El sector aceitero duplicara su oferta
El plan está trazado en el sector palmicultor. Para el 2025, el país deberá haber duplicado las 520.000 toneladas de aceite que produce al año y, con ello, haber logrado convertirse en un exportador importante en la región.

El plan está trazado en el sector palmicultor. Para el 2025, el país deberá haber duplicado las 520.000 toneladas de aceite que produce al año y, con ello, haber logrado convertirse en un exportador importante en la región.
La meta es ambiciosa, pero conlleva a que el sector transite por un camino de trabas, que parte por controlar la enfermedad del cogollo que tiene afectado a un segmento de la producción, pero también en demostrar al mundo que el país puede entregar un aceite de calidad.
Este segundo reto, explica Silvana Peñaherrera, directora ejecutiva de la Asociación Nacional de Cultivadores de Palma Aceitera (Ancupa), empezó a trabajarse este mes, cuando en un congreso en Guatemala el país dio a conocer su interés por certificar su producción de palma aceitera. Eso evitará sacar certificaciones individuales para reemplazarlo con un sello país, una iniciativa que convierte a Ecuador pionero en el tema.
La certificación empezará a tramitarse ante el Roundtable on Sustainable Palm Oil (RSPO), una organización que tiene su sede en Malasia y que se encarga de velar por las buenas prácticas a nivel mundial. Este aval significará dar un valor agregado al producto local, y por ende hacer que este sea más cotizado. “Cada tonelada de aceite certificado llega a costar hasta 35 dólares más. Esto debido a que esta certificación está amparada en varios principios relacionados a la sostenibilidad ambiental, laboral, económica, de conservación de bosques y conservación animal”.
Actualmente, el 55 % de la producción de palma aceitera se exporta a países como Venezuela, Colombia, Estados Unidos y Europa. Con un incremento de la producción se apuntaría a ampliar los mercados de destinos, principalmente a nivel regional, donde aún existe un déficit de producción de 3 millones de toneladas, que son cubiertos con la oferta asiática que llega de Malasia e Indonesia.
Según representantes del sector, la demanda internacional de aceite irá en crecimiento. En la actualidad, se consumen 55 millones de toneladas, pero para el 2050, las previsiones de consumo están sobre los 77 millones.
El proceso de certificación arrancará con el establecimiento de una hoja de ruta entre autoridades gubernamentales y el sector. En esta se deberán definir los compromisos de cada institución.
“Creemos que el inicio del proceso como tal se dará en noviembre, en la reunión anual que realiza RSPO. La idea es lograr certificarnos antes del 2018, año en que las mayores empresas consumidoras de aceite de palma, como Unilever Nestlé, empezarán a comprar producto solo certificado”, sostiene Peñaherrera.
Las metas de los palmicultores están por encima de sus dificultades. Marcadas principalmente por la pudrición del cogollo, una enfermedad que ha afectado a unas 15.000 hectáreas de cultivos, en los últimos 5 años.
Según Ancupa, la meta es seguir trabajando articuladamente con las autoridades del Gobierno para lograr canalizar los recursos económicos que se han ofrecido en estado de emergencia. Unas 90.000 hectáreas estarían en riesgo de contagio.