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SD
Una de las realidades más duras con las que se enfrenta la discapacidad se da cuando el niño empieza a crecer y tiene que compatibilizar su comportamiento y sus limitaciones con los demás. En ese camino, la familia, en un trabajo de constancia y amor, y los amigos, que son unos pequeños ángeles en muchas ocasiones, juegan un rol importante. Pero ante ello hay barreras infranqueables que algunas veces pueden ser un profesor que improvisa sus acciones; en otras ocasiones, las pugnas que existen entre distintos grupos de terapistas especializados en discapacidad y, aunque parezca difícil de creer, el hecho de que existen personas que incluso diagnostican y recomiendan sin haber hablado con quienes necesitan esa atención prioritaria. Recuerdo hace algunos años cuando la pequeña Matty iba a iniciar la escuela. La llevamos a un centro integral de atención en la inclusión, donde le hicieron una valoración dándonos un informe con acciones inmediatas. Seis meses después de la consulta y de un peregrinar para obtenerlo, supimos que jamás debería ir a ese lugar.
El camino de quienes vivimos la inclusión desde una mirada distinta es a veces un camino que los demás lo vuelven difícil de recorrer.
Esta semana leí las dificultades que algunas madres enfrentan debido a un sistema de educación poco sensible y recordé las herramientas legales que tenemos en el Ecuador, así como las políticas de inclusión. Entonces vino a mi mente un viejo refrán: “del dicho al hecho hay mucho trecho”. La Ley Orgánica de Educación Intercultural promueve el acceso a la educación en centros especializados y regulares dependiendo del grado de síndrome de Down que tenga una persona, sin embargo me pregunto: ¿cuántos centros educativos han desarrollado la adaptación curricular que permite a través de procesos pedagógicos especializados incluirse? y ¿qué tipo de control se hace por parte de las autoridades de que esa obligatoriedad del Estado se cumple?
Podemos observar, que el Estado nos debe un compromiso de ejecución de lo establecido en la ley. Es importante recordarlo cuando el próximo martes es el Día Mundial del Síndrome de Down.
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