Sarzosa se despide con calle de honor

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Sarzosa se despide con calle de honor

“No se puede permitir que de repente pidan explicaciones subalternos”. (Rafael correa, presidente de la República)

Despedida. Ángel Sarzosa recibió el último parte como comandante.

¡Buen viento y buena mar mi almirante! Así despidió la Armada, en su cuenta de Twitter, a su excomandante Ángel Sarzosa. Él fue reemplazado, el miércoles, por Fernando Noboa.

La ceremonia fue emotiva contaron a EXPRESO fuentes militares. Hubo una calle de honor, lágrimas, aplausos, silbatos y elogios. El acto se cumplió, ayer al mediodía, en el complejo militar La Recoleta, en el centro sur de Quito.

“La calle de honor es para marinos valientes que entregan su vida a la institución y zarpan de ella con honor”, explicó la Armada. Antes de irse, Sarzosa –quien estuvo un poco más de cuatro meses en el cargo– cumplió varias actividades.

Una de ellas fue un emotivo mensaje final ante sus compañeros del comando. “Las instituciones son eternas”, les dijo, según contó la institución en las redes sociales. Explicó las razones por las que se iba y los desacuerdos con el mando político, contaron asistentes al acto. “Que las instituciones quedan y los hombres pasan”, fue otra de las frases que recuerdan las fuentes consultadas y que pidieron la reserva de sus nombres.

Según ellos, el excomandante Sarzosa dijo en su discurso que “nadie iba a obligarle (a hacer) algo que no sea legal contra sus oficiales y tripulantes”.

En su corto periplo como comandante tuvo desacuerdos con el Gobierno. El 16 de mayo, por ejemplo, remitió un oficio al ministro de Defensa, Ricardo Patiño: solicitó que pida al presidente Rafael Correa una rectificación de la información relacionada con los liceos navales.

El último mensaje de Sarzosa se cumplió en el auditorio de la Comandancia de la Marina. Recordó que, en su trayectoria, procuró velar por los intereses institucionales desde cada cargo. Agradeció a oficiales, tripulantes y servidores públicos, por su lealtad y profesionalismo.

“Deseo fervientemente que siempre en su derrota impere el buen viento y la buena mar y, al menos, un pie de agua bajo la quilla. Dios bendiga a nuestra Armada”, concluyó.