Ruslan y Ludmila
Ruslán y Ludmila, ópera en 5 actos y 8 cuadros realizada entre 1837 y 1842, es generalmente considerada la obra maestra de Glinka. Fue estrenada el 9 de diciembre de 1842 en San Petersburgo. La historia es de Pushkin, quien no pudo escribir el libreto por su muerte en un duelo en 1837. Glinka lo escribió junto con Valerian Shirkov y otros cuatro escritores. Con esta mezcla de estilos, el libreto no es nada del otro mundo y más bien mediocre
La partitura musical de Glinka es lo que importa y está llena de la clase de melodías inspiradas en canciones folclóricas, orientalismos, irregularidades rítmicas y efectos orquestales que desde entonces nos hemos acostumbrado a asociar con la música rusa. Así como ahora no decimos “hoja de afeitar”, sino “Gillette”, ni tampoco decimos “avena” sino “Quaker”, en la actualidad no hablamos de “la música de Glinka” sino del “sonido de la música rusa”. El estilo musical de Glinka se constituyó en un genérico que sirvió de inspiración a compositores posteriores.
Ruslán y Ludmila comienza con una brillante y bulliciosa obertura y al escucharla inmediatamente nos damos cuenta de que suena totalmente diferente a cualquier ópera del bel canto, o a la ampulosa obertura francesa, o a la especial entonación seria de la música alemana. Esta música está llena de aspectos algo salvajes, exóticos y rítmicos de la danza rusa. Es distinta, llena de energía; una música con influencia de Oriente. No es bel canto, no es ópera francesa ni alemana. Sin embargo, al oír el rondo de Farlaf no podemos dejar de pensar en la influencia del Largo al factotum del Fígaro de Rossini
La historia es sobre dos jóvenes aristócratas enamorados: Ruslán y Ludmila, y las fuerzas siniestras que los separan. Ruslán, típico de los héroes en la ópera rusa, es un bajo/barítono.
Recibió una fría acogida entre los círculos aristocráticos que habían ensalzado su ópera La vida por el zar, sin embargo se constituyó en una obra de culto -además de un manifiesto musical- para los compositores que intentarían el asalto de los escenarios rusos a partir de la década de 1870.