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La revolucion del retrete
Los políticos y filántropos suelen hablar de ideas abstractas y elevadas, como sostenibilidad y transformación a través del diálogo. Así que debemos aplaudir a Bill Gates y al primer ministro indio Narendra Modi por ocuparse de un tema mucho más mundano, pero fundamental: los retretes. La Fundación Bill & Melinda Gates desea transformar la tecnología de los retretes para que no dependan de grandes infraestructuras, como sistemas cloacales y plantas de tratamiento de agua. En 2011, la fundación lanzó su Desafío para la reinvención del retrete, que otorga subsidios a investigadores que “estén usando enfoques innovadores -basados en procesos de ingeniería fundamentales- para la gestión segura y sostenible de los excrementos humanos”. Se espera que los baños del siglo XXI conviertan los excrementos humanos en energía, fertilizantes e incluso agua potable. Por su parte, Modi ha declarado que es más importante construir baños que templos y lanzó una campaña para poner fin a la defecación al aire libre en India para 2019, que coincida con el 150° aniversario del nacimiento del líder de la independencia de India, Mahatma Gandhi. Para lograrlo, su Gobierno está construyendo rápidamente instalaciones sanitarias básicas e instalando millones de retretes en todo el país, que incluyen al menos uno en cada escuela. Sus esfuerzos son similares a los del mayor de sus vecinos, China, que también está construyendo baños en todo el país, específicamente para apoyar a su industria del turismo. La mala salubridad es uno de los grandes desafíos del desarrollo; aunque 2.000 millones de personas lograron acceder a salubridad básica y segura en los últimos 25 años, 2.500 millones de personas -la mitad del mundo en vías de desarrollo -aún carece de ella. Los perjuicios a la salud pública derivados de la mala salubridad limitan el desarrollo económico porque hacen que los trabajadores produzcan, ahorren e inviertan menos, y mueran más jóvenes. Una estimación del Banco Mundial sitúa el costo mundial anual de mala salubridad en USD 260.000 millones; India representa casi 54.000 millones del total (el 6,4 % de su PIB), según datos de 2006 (los últimos disponibles). No hay una solución rápida para este problema. Incluso con más inodoros disponibles, lleva tiempo que la gente adopte nuevos hábitos sanitarios. Esto nos lleva a un desafío adicional: el coste. Tres mil millones de personas más necesitarán acceso a salubridad básica en los próximos 15 años y cubrir sus necesidades costará unos 33.000 millones por año, según estimación del Banco Mundial. El enorme volumen de nuevos niveles de referencia hace cavilar a las organizaciones de desarrollo y a los gobiernos donantes, por lo que Copenhagen Consensus ha encargado a economistas que examinen y prioricen las metas. Con una inversión de 33.000 millones, 3.000 millones de personas más podrían acceder a la tecnología de baños de bajo coste: letrinas con descarga manual y de hoyo en zonas rurales, e inodoros con cisterna de recarga automática conectados a tanques sépticos en áreas urbanas. La rentabilidad de la inversión en términos de beneficios reales sería de USD 94.000 millones al año, o casi USD 3 por dólar gastado. Pero queda mucho por hacer y no debemos perder de vista los números al asignar recursos escasos para la inversión en desarrollo. Solo considerando cuidadosamente los costos y beneficios podemos evitar tirar dinero útil por el excusado.
Project Syndicate