Reto dos: inclusion

Hace varios años conocí el mundo de los negocios inclusivos, cuando el plan divino me llevó al Servicio Holandés. Fue ahí donde entendí la importancia de la inclusión económica y social. Construimos con esos amigos toda una filosofía de que un país que quisiera avanzar por la ruta del progreso, solo lo podría hacer bajo la premisa de ganar-ganar. Si la estrategia era ganar-perder, no era sostenible. La lectura de hoy nos lleva a la conclusión de que los primeros diez años de la revolución no fueron muy inclusivos, ya que muchos se sienten excluidos de ella. Veámoslos: se sienten excluidas las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional al crear una nueva fuerza pública al mando del ministro del Interior; se sienten excluidos los médicos y las enfermeras al tramitar un código de salud al apuro; se sienten excluidos los medios de comunicación al sancionar dependiendo de cuál es el caso; se sienten excluidos los empresarios cuando les cambian las reglas permanentemente; se sienten excluidas las organizaciones no gubernamentales con reglamentación que las ahoga; se sienten excluidos los maestros cuando su gremio se divide en buenos o malos; se sienten excluidos los indígenas al romper la unidad de plataforma de reivindicación; se sienten excluidas las escuelas particulares con normas que afectan su gestión; se siente excluida la Iglesia al peyorativamente llamarle la atención por discrepar con el régimen; se sienten excluidos los trabajadores del agro, si su productividad y sus sistemas de comercialización son precarios; se sienten excluidos los estudiantes al no encontrar espacios en las carreras deseadas; se siente excluida la banca al aumentar el encaje bancario...

El éxito del presidente Moreno depende de que asuma su rol para revertir las exclusiones que marginan a muchos, y de que desarrolle estrategias de inclusión. La marca de inclusividad permitirá lograr la participación real de los más pobres, más ausentes y más ignorados del régimen en generar valor, de manera tal que todos logremos mejorar sus condiciones de vida y los espacios de diálogo, aplicando la premisa de ganar-ganar. Luther King decía: "Debemos aceptar la decepción finita, pero nunca perder la infinita esperanza”.